La 30 y Germán
Ayer me llamó un amigo para hacerme ver que me había olvidado de Germán Araújo y la 30 en la nota sobre los 154 gurises uruguayos, hijos de presos y exiliados, que llegaron el 26 de diciembre de 1983 al país a pasar las fiestas con los familiares en un hecho de neto corte humanitario pero que se constituyó también en un gran «plebiscito» popular a favor del reencuentro con la libertad, el amor, el derecho de las familias a estar juntos en derecho y democracia.
Aquello fue, al decir del general Seregni, «un baño de humanidad» que nos dimos todos para tomar más fuerza todavía en el «se va a acabar…»
Si bien la nota de ayer no tenía las características de una reseña histórica, sino a los recuerdos que uno de aquellos gurises, Carlos Melgarejo, tiene 25 años después, el «olvido», es cierto. «Olvido» imperdonable por todo lo que fue «CX30 La Radio» durante la resistencia a la dictadura, con Germán Araújo al frente y porque, además, tuve el privilegio de trabajar durante cinco años en ella y considerarme amigo personal de él, a tal punto que fue padrino de mi primer matrimonio. Tengo, a nivel personal, por Germán y por la 30, sentimientos y recuerdos imborrables.
A nivel ciudadano, está fuera de discusión el papel fundamental que le cupo a La Radio y a Germán no sólo en la llegada de los gurises, sino en campañas como por el NO en el plebiscito del 80, en el cual, con «el petiso» a la cabeza, se organizó toda una red clandestina de cobertura del resultado electoral y en la misma noche, en una transmisión inolvidable, la ciudadanía tenía de primera mano el resultado.
También en la 30 el voto en blanco tuvo posibilidad de expresarse en las internas del 82.
Germán encabezó una juntada de 80.000 cartas certificadas de oyentes que reclamaban fin al boicot publicitario que la dictadura había organizado para asfixiar a la radio. Fue capaz de una huelga de hambre, fue capaz de todo. Con un compromiso que le hacía dormir 3 o 4 horas diarias, para poder estudiar los temas que día a día compartía con los oyentes en «Diario 30″, con un gran don natural de comunicación.
La Radio acompañó durante años, día a día, a miles de uruguayos que no sólo buscaban informarse sino acompañarse, unirse, juntar fuerzas para resistir, para seguir luchando, para seguir viviendo.
Es imposible recordar a todos los que participaron en esos años. Pero aún corriendo el riesgo de que mañana unos cuantos amigos me llamen para decirme «cómo te olvidaste de fulano», voy a intentar nombrar a los que recuerde ahora, en homenaje a todos: Mario Nelson Santos, Efraín Chury Iribarne, Mario Almeida, Jorge Wilson Arellano, Becquer Puig, Jorge Malfatti, Martínez Carril, Joaquín Fernández Indarte, José Monteverde, Milton Schinca, Alfredo Percovich, Elías Turubich, Carlitos Martins, Rodríguez Tabeira, Omar Gutiérrez, Marita Navarro, Danilo Astori, Ana Rosa, Jebele Sand, Susana, Graciela Possamay, Griselda Leal, Graciela Baccino, Lucy Longano, Derby Vilas, Nelson Caula, Jorge Denevi, Pepe Vázquez, Imilce Viñas, toda la gente de Agrovisión Nacional, Emilio Sordelli, Adriana Beceiro, Estela Castro, el Radioteatro Nacional, Alejando Etchegorry, Adolfo Oldoine, Luis Battistoni, Dayna Rodriguez, Jorge Yuliani, Luis Landriscina, Juceca, Lulo, Alvaro Vecino y el Flaco Lagarmilla en publicidad, los técnicos Mario Coronel y Fernando Tesonoti, el matrimonio Mier de la planta emisora, los serenos Pololo y don Baccino, la telefonista Miriam, Daniel el pobre contador, Paco Grillo, Guillermo Bornardziuck, Linng Cardoso, Pedro Silva, Carlos Cresci, el gran Bocha Benavidez, Liliana Díaz, Jorge Daniel Díaz, Marcelo Díaz, Alberto Silva, Enrique Hetzel, José Manuel Anzolabere que fue rescatado por una campaña de Germán tras ocho años de estar preso por un crimen que no había cometido y que cuando salió pasó a trabajar a la radio…
Mil disculpas a todas y todos, cuyos nombres no me vinieron a la mente, pero valía la pena nombrar, por lo menos, a algunos. En eso de salvar olvidos, ¿vio?
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