Entre la realidad y la fantasía
En estos últimos días, los dos precandidatos del Partido Nacional comenzaron a embestir contra el Frente Amplio. Curiosamente, nadie vaya a creer que fue premeditado, se dieron a conocer dos encuestas en las que el Frente Amplio no solamente detuvo su caída en cuanto a la intención de voto, sino que, además, comenzó a subir.
Como las casualidades en política no existen, obviamente ambos pretendientes comenzaron a inquietarse. Apostaron, como siempre lo ha hecho la derecha, a que los diferentes puntos de vista dentro del partido de gobierno generaran, o bien disensos, o fracturas. Siguen sin entender cómo funciona la izquierda de este país.
Bastó solamente que entre el Plenario Nacional y el Congreso se hablaran las cosas, para que los melones comenzaran lentamente a acomodarse en el carro. El precandidato blanco Jorge Larrañaga nos sorprendió a todos con su estudiada y profunda definición: «Quedó claro que existen distintas izquierdas». O sea que le quedó claro a él; el resto del país ya lo sabía. Es más, se le podría retrucar que existen distintas derechas y que existen, por lo menos, dos Partido Nacional que van intercambiando caudillos de una elección a otra de acuerdo hacia dónde soplen los vientos.
Hasta el momento se ha podido comprobar que en el Frente Amplio no está prohibido hablar libremente, que se puede discutir y discrepar, pero, a la hora de gobernar, se gobierna, pensando en la gente y con coherencia, con un proyecto de país bien definido.
Pero las sorpresas provienen desde todas las tiendas blancas, ya que el líder de Unidad Nacional, luego de aspirar a que nuestro país vuelva a convertirse en un paraíso financiero y en criticar planes sociales del gobierno que dejaron de existir en 2007, afirmó que «el retorno al ejercicio de la autoridad es lo que la gente quiere». Y reflexionó: «Nuestro país ha perdido el sentido de la autoridad, del orden, de la custodia del orden (con un poco de amnesia no recuerdan que durante su gobierno se duplicaron las rapiñas, según declaración del ex senador Pablo Millor), no de separar lo correcto de lo incorrecto, de que la gente sienta que hay un amparo, que está amparada por las leyes puestas en vigencia y cumplidas. Creo que una seguridad social debe ser más eficaz de lo que ha sido hasta ahora».
No queda claro si se está refiriendo al Uruguay que estamos viviendo los demás, al que tiene energía, baja inflación, mucha inversión extranjera productiva, una industria con niveles de producción récord, una reforma de la salud que permite a todos los uruguayos acceder a sus servicios, una reforma de la enseñanza, un Plan Ceibal, planes de reactivación de las pymes, un desempleo histórico por lo bajo, un aumento en los ingresos de los hogares con inflación controlada, jubilados con aguinaldo, un país que está en los puestos mundiales más altos en cuanto a transparencia y falta de corrupción. Se puede argumentar en contra, pero la realidad es diferente y el año próximo habrá nuevos aumentos salariales, 14% de aumento en las jubilaciones, recorte de gastos pero no ajuste fiscal, continuarán las inversiones para aumentar y mejorar la infraestructura de manera que el país se convierta en un polo logístico, universalización del acceso a Internet. En fin, sería interesante conocer cuáles son las propuestas del Partido Nacional.
Mientras el FA tiene un programa de gobierno aprobado por sus bases, en el Partido Nacional no se conoce un programa de partido y menos que haya sido aprobado por sus bases. Esa es la realidad, el resto es poesía.
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