Las cumbres de brasil
El pasado día miércoles 17 de diciembre se conmemoraron 178 años de la muerte de El Libertador Simón Bolívar, hombre de acción, de pensamientos, propuesta y con un proyecto de vida bien delimitado, pero postergado históricamente: lograr la unión de los pueblos de América Latina. Precisamente, ese mismo día y como una reivindicación histórica del pensamiento bolivariano de la unión de nuestros pueblos, tuvo lugar en Bahía de Sauípe, estado brasileño de Bahía, la I Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC). Esta fue una de las cuatro reuniones que allí se realizaron.
Lo que está ocurriendo en el Continente Americano en estos nueve años del siglo XXI es algo realmente inédito. Ahora, en vez del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), tenemos como realidades la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el Mercado Común del Sur (Mercosur), la Unión de las Naciones Sudamericana (Unasur) y otros mecanismos de integración.
En la I Cumbre de América Latina y el Caribe se habló de cómo concretar el Banco del Sur y una moneda común, cuestiones que hace diez años eran impensables, entre otras razones porque constituyen iniciativas progresistas que no tenían cabida en el escenario donde predominaba el neoliberalismo y donde los gobiernos que existían en casi todo este Continente tenían muchos compromisos menos el que significaba tener con la inmensa mayoría de sus pueblos. Desde 1998, en el continente americano comenzó un proceso de transformación política en Latinoamérica cuando se produjo la primera elección de Chávez en Venezuela, y con ella se inició un nuevo ciclo político en la región. Hoy en día se cuenta con una nueva estirpe de líderes al frente de sus países y pueblos cuyas expresiones más resaltantes son, entre otros, Luiz Inácio Lula Da Silva en Brasil, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Fernando Lugo en Paraguay, Cristina Fernández en Argentina, Daniel Ortega en Nicaragua y Tabaré Vázquez en Uruguay. Pero esa transformación también se refleja en las organizaciones sociales que una década atrás protestaban en el contexto de las cumbres y ahora se reúnen de forma paralela y con agendas similares. Antes, como es bueno recordar, las cumbres presidenciales eran acompañadas de protestas, enfrentamientos, detenidos y heridos.
Los acuerdos
En todas las reuniones que se realizaron en Brasil existió una constante: la reivindicación de la soberanía e independencia de los gobiernos participantes.
Una de las principales decisiones adoptadas fue la incorporación de Cuba como miembro vigésimo tercero del Grupo de Río.
Los 20 presidentes y primeros ministros presentes, así como los representantes de los restantes 13 países de la región, aprobaron, en el marco de la Cumbre de América Latina y el Caribe, un comunicado sobre la «Cuestión de las Islas Malvinas», instando a Gran Bretaña a «reanudar cuanto antes las negociaciones» sobre la soberanía de ese archipiélago austral, en cumplimiento de resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas.
También en la CALC hubo una moción reclamando el fin del bloqueo económico de Estados Unidos a Cuba y fue acogida la propuesta de una «arquitectura financiera regional», con un sistema multilateral voluntario de pagos y monedas nacionales. En la Cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), se aprobó el Consejo de Defensa Suramericano en el contexto de un continente donde sigue siendo fuerte la presencia militar estadounidense, con bases en varios países.
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