La derecha mendicante
Nuestra capacidad de asombro se mantiene intacta, entre otras razones porque siempre hay alguien dispuesto a abonarla.
En esta oportunidad, un coro de ex presidentes hispanoamericanos, entre quienes corresponde destacar al español José María Aznar, al mexicano Vicente Fox y a nuestro conocido Julio María Sanguinetti, ha hecho oír sus voces entonando plegarias y loas, alternando ditirambos y ruegos a EEUU, en un pedido de auxilio bastante penoso y lastimero para enfrentar los peligros que se ciernen sobre América Latina, según la percepción de estos ilustres ex mandatarios.
Seguramente los lectores han de haber leído el texto íntegro de la misiva que dio a conocer la revista digital La Onda y que LA REPUBLICA reprodujo, por lo que en este editorial nos limitaremos a realizar algunos comentarios al respecto. En primer lugar, cabe señalar la declaración de amistad y de admiración (casi una declaración de amor) que profesan los firmantes hacia el sistema político, económico y social encarnado en EEUU. Con un lenguaje que recuerda el estilo de las pomposas declaraciones de amistad que solía recibir el gobierno soviético de parte de algunos partidos, los ex presidentes le recuerdan al Tío Sam los esfuerzos desplegados por ellos bajo sus mandatos para reforzar los lazos con la Casa Blanca.
Asimismo, señalan el apego de las naciones latinoamericanas a la democracia y a la «economía de mercado liberal». Curiosamente, a ninguno de ellos se le ocurrió señalar la directa responsabilidad del Departamento de Estado en los quiebres institucionales y las dictaduras entronizadas en América Latina durante todo el siglo pasado. Tampoco se les mueve un pelo al afirmar, muy sueltos de cuerpo, que el modelo neoliberal es la panacea, olvidando (¿o soslayando ex profeso?) las nefastas consecuencias sufridas por nuestras patrias cuando aplicaron ese modelo concentrador y excluyente; y, por supuesto, abogan por la concreción de tratados de libre comercio. Pero lo más triste es que estos señores ni siquiera se plantearon la posibilidad de condenar con firmeza la política de subsidios que practican EEUU y el resto de las naciones del primer mundo, en un escandaloso ejemplo de «haz lo yo digo mas no lo que yo hago».
Con ser todo esto bastante insólito, lo que viene después es aún peor. Se trata de la advertencia que lanzan los ex presidentes acerca de los peligros que se ciernen sobre el mundo occidental y cristiano, como si el gobierno de EEUU necesitara algún acicate extra para justificar sus desmanes en nombre de la lucha contra el terrorismo. Aparentemente, el populismo, el nacionalismo y el fanatismo religioso son los grandes peligros que acechan a la Humanidad. «Los enemigos de la libertad, que comparten visiones antioccidentales, ahora están formando nuevas alianzas. Los derechos y las libertades están disminuyendo progresivamente dentro de algunos países latinoamericanos». Sin nombrarlos expresamente, es obvio que se refieren a los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia, y al afianzamiento de las relaciones entre varios países latinoamericanos y el gobierno iraní.
En resumen, una declaración desafortunada que deja en evidencia una ideología definitivamente conservadora y reaccionaria, al tiempo que desnuda la alarma de la derecha latinoamericana ante los avances del progresismo en el continente. Porque aunque ni Brasil ni Chile ni Uruguay participen en el «eje del mal» liderado por Venezuela, resulta claro que sus gobiernos significan una amenaza para los intereses del imperio.
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