Por candidaturas sin fisuras
El mito propaga otras cosas pero la verdad es que soy una simple militante de base. No tengo ningún cargo de gobierno ni máximo ni mínimo, lo cual ni acrecienta ni merma mi responsabilidad social que se mantiene intacta desde que la asumí con corazón y entrañas hace más de once años.
Es con la gente de mi país, el colectivo cultural que integro y especialmente con la causa en la que creo visceralmente más allá de errores individuales. La política partidaria es un instrumento útil para lograr cambios sociales, no el único, pero poderoso si se usa con humanidad y respeto por el prójimo. En realidad no soy una más, sino más bien un «algo raro».
No milito de forma tradicional. Cincho desde mi condición indo-afroamericana por virtud genética y por opción religiosa y eso me ha acarreado en alguna oportunidad, miradas extrañas por llamarle de alguna manera. Salida de no se sabe dónde, con la poca credibilidad atribuida por estereotipos a los «mano santas» entre los que me cuentan por ser «Mae», «esta mina encima se pone a decir, como si pudiera» hablan sin palabras algunos gestos.
Vaya si he podido. Tanto he podido, que el compromiso urgente con mi sociedad se me salió por los pardos poros un día y decidimos hacer pública nuestra visión política del Uruguay y de la vida. Y dijimos somos Atabaque: somos umbandistas y frentistas. Reivindicamos el derecho a ser auténticos y visibles como minoría cultural y al que le parezca válida esta forma de apoyar a la coalición izquierdista que se acople. Estas generosas y plurales páginas conocen y han dado a conocer nuestra historia desde sus inicios.
Hoy apoyamos la candidatura de José Mujica para que sea Presidente de los uruguayos y los que tenemos «contactos astrales» solemos apostar a ganador. Creemos en él porque se muestra como es, refleja el sentir popular que lo ha puesto donde está, no posa y eso trasluce sinceridad y no adornos para colocar artículos de los que todos estamos de vuelta. Seguimos a Pepe porque el transcurso de su vida y obras lo legitiman como voz del pueblo, como pensador y como estadista, un firme conductor de masas por encima del machista traje y corbata para impresionar a quién.
Bastantes espejitos de colores envueltos en casimires de finos sastres, nos vendieron blancos y colorados durante gobiernos y gobiernos de oligarquías y acomodos. Así dejaron el país que hoy dicen poder salvar.
El Frente necesita mucho tiempo de gobernar para acomodar tanto descalabro administrativo. Por eso es sustancial que las fuerzas de izquierda se cuiden y a sus líderes, buscando y encontrando caminos de unión necesarios para ganar sin segunda vuelta.
Que ganamos, ganamos, eso es un hecho. Las cantidades dependerán de cuánta sabiduría y compañerismo se invierta en gestar esta segunda victoria. Es desperdiciar energía la inadmisible pequeñez de la crítica entre mujeres y hombres con un mismo programa y una misma bandera partidaria solidaria y de justicia social artiguista. Hay que mirar el horizonte, la meta, la importancia de esta gesta histórica que se llama elecciones 2009 y que nació prematura en el 2008.
A protegernos compañeros, a querernos por encima de nimias diferencias que retrasan el avance en los principios progresistas. Porque mientras peleamos nos devoran los de afuera y es una verdad grande como el Martín Fierro. Profundizar los cambios será profundizar, en el transcurso hacia ellos, el respeto mutuo y la fraternidad entre los sectores del Frente. Tengamos presente esto. Se los dice una bruja.
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