Congreso del Frente Amplio: contextualizar e ideologizar el debate
En los próximos días, los frenteamplistas abordaremos nuestro Congreso «Zelmar Michelini». En un marco de crisis del modelo neoliberal, de marcada hegemonía a escala planetaria durante décadas, y simultáneamente con una región con una potencialidad, nunca antes conocida, para construir desde el Sur una alternativa al modelo dominante en el mundo.
La temática que nos convoca es relevante: La elaboración del Programa de Gobierno para el próximo período y los candidatos que encabezarán la fórmula presidencial para las elecciones del año próximo. En este marco, desde nuestra condición de militantes frenteamplistas, nos permitimos realizar algunas reflexiones.
1) Acerca del Programa
Para un segundo gobierno de la izquierda se necesita una base programática que sirva como marco fundamental para desarrollar la gestión de gobierno. Por lo tanto el programa de la fuerza política no deberá ser tan genérico y lavado, que habilite a diversas lecturas e interpretaciones, ni tan puntilloso y específico como para permitir al gobierno desenvolverse en una dinámica mundial de acelerados cambios. En un proceso de radicalización hacia los cambios estructurales que el país demanda, hay temas cuyo abordaje y redireccioamiento son de carácter imperativo. El país productivo de matriz nacional (desarrollando cadenas productivas e incluso comerciales en diferentes áreas de la actividad), la reforma del Estado, la distribución de la riqueza (como eje estratégico de la política económica y social), la redefinición o perfeccionamiento de las reformas encaradas desde el gobierno (en salud, educación, política tributaria, etcétera) y el impulso a la participación popular habilitando la interactuación de la institucionalidad, el sistema político y la sociedad civil como garante del proceso de cambios; todos estos temas aparecen como fermentales para marcar el rumbo del segundo gobierno del Frente Amplio.
2) Las candidaturas
La elección de los candidatos de la fórmula presidencial del Frente Amplio no puede basarse exclusivamente en un análisis de marketing o de imagen de los compañeros con potencialidad para ser los candidatos. Una lectura adecuada de la ralidad nacional y de la propia interna de la fuerza política. «Ideologizar» la discusión del tema, reconociendo que, aunque no antagónicas, conviven en la fuerza política al menos dos visiones del país en temas estratégicos de política económica, productiva, social, relacionamiento internacional, etcétera. Son elementos estos, y otros que puedan surgir en el debate, cuyo reconocimiento profundiza y enriquece la discusión, inhabilitando el simplismo y la banalización de la misma. Los compañeros que trasunten con mayor claridad, nitidez, naturalidad y compromiso hacia la sociedad un programa direccionado en la profundización impostergable de los cambios estructurales que el país necesita, serán seguramente, también, los mejores conductores de la victoria.
3) La necesaria contextualización
En un contexto internacional donde la ortodoxia neoliberal, que ha fracasado estrepitosamente en su intento de redinamización del capitalismo a escala mundial, se ha anotado el triunfo político de la imposición de lo que Ignacio Ramonet define como «el pensamiento único», contaminando durante décadas a dirigentes políticos, economistas o sociólogos, autodefinidos como progresistas, incapacitándolos intelectualmente en la generación de alternativas, neutralizando todo intento de cuestionamiento a la ideología dominante. En este contexto se produce la crisis más importante del capitalismo, con epicentro en la metrópoli imperial, sólo comparable a la gran depresión de 1929. La ideología que condena a vivir en condiciones infrahumanas a 850 millones de personas en el mundo, la que hirió gravemente al planeta en su equilibrio ambiental y ecológico, el sistema dominante que aumentó la brecha entre el norte rico y el sur expoliado y empobrecido, que no vaciló en imponer sangrientas dictaduras en Centro y Sudamérica para llevar adelante su ofensiva histórica; esta ideología, este sistema, están en crisis terminal en su versión más cerril y ortodoxa.
Quienes hemos sufrido la aplicación del modelo neoliberal, en dictadura o democracia, tenemos la oportunidad y la obligación de contribuir a su derrota definitiva, cerrándole el paso a la derecha en su afán restaurador, generando, desde la sensibilidad social de la enorme mayoría de los gobiernos latinoamericanos, una alternativa a la barbarie.
4. Conclusiones generales
Desde el segundo gobierno frenteamplista, un gobierno de izquierda, sin complejos, seguro, tozudo en el necesario radicalismo del proceso de cambios, agresivo en la defensa de los valores democráticos, aportaremos significativamente, trabajando desde la profundización del integración americana, en la construcción de una alternativa transformadora de la sociedad. Sería bueno elevar la mira, construir objetivos y herramientas comunes a nuestros pueblos y tener en cuenta algunas reflexiones del historiador Perry Anderson cuando sintetiza notablemente algunos elementos que deberían estar contenidos en una alternativa por el cambio para toda la sociedad humana: «El rumbo del cambio deberá ser lo opuesto al neoliberalismo, precisamos más democracia…. las necesarias formas modernas de la libertad, la igualdad, la solidaridad… Esto sería lo que algún día se llame neosocialismo. Sus símbolos no serán verborrágicos: ni la arrogancia de un águila, ni un burro de lenta sagacidad, ni una paloma de pacífica conciliación. Los símbolos más viejos, aquellos instrumentos de trabajo y de guerra, capaces de martillar o de cosechar, tal vez volverán a ser los más apropiados.»
Quizás sería bueno que los frenteamplistas, ante las importantes decisiones que debemos adoptar próximamente, siguiéramos el razonamiento de Anderson y le cerremos el paso a la intentona regresiva de la derecha.
Designemos encabezando la propuesta de la izquierda a un viejo luchador social, comprometido desde su propia historia con la transformación de la sociedad, con el que muchas veces hemos discrepado, pero que hoy encarna, representa y hasta simboliza como ningún otro compañero, el sentimiento y la convicción de avanzar en el proceso de cambios que recién hemos empezado a transitar. El «Pepe» Mujica es la llave a la victoria en la primera vuelta del Frente Amplio pero, por sobre todo es el experiente y capacitado compañero para, desde el segundo período de gobierno, profundizar los cambios que «harán temblar hasta las raíces de los árboles».
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