Macana "Rasos" versus Pepe
Frente Amplio/E 609/Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad (CAP-L).
Últimamente han aparecido «analistas políticos», mucho más políticos que analistas, que ponen en duda la capacidad real del senador José Mujica Cordano para ser presidente de la República Oriental del Uruguay. Aparecen de todos lados, desde la derecha que no es de extrañar; pero desde la izquierda, donde se le siente el tufillo
intelectualoide del que nunca hizo nada pero opina de todo.
Así nos encontramos con un país maravilloso, en el que la cultura de lo políticamente correcto alcanza al 100% de la población.
De acuerdo a estos «analistas», los uruguayos, para quienes los partidos políticos representan globalmente el sentir, el razonar, el temer en su totalidad solamente pueden elegir a un digno exponente de lo políticamente correcto para acceder a la primera magistratura.
Curioso, son los mismos que renegaban de los Beatles frente a la música culta, los mismos que sostienen que la cumbia es un desorden emocional de la juventud de este país y que en realidad lo musicalmente correcto es comprar CD de aquellos que hacen música para músicos, o mejor dicho, entendidos.
Estos neopitagóricos, tan seguros de sí mismos, tan apoyados por ONG nacionales y extranjeras han decidido que el senador José Mujica Cordano, pese a tener cientos de miles de votos, no es merecedor de acceder a la primera magistratura. Si los pitagóricos fueron capaces de retrasar el avance del conocimiento durante siglos y siglos, estos aprendices de brujo no se les quedan atrás. Son capaces de sostener que el voto universal y secreto; es decir, la democracia aquella en la que un voto equivale al sentir de un ser humano, es relativa. Cual dioses del Olimpo interpretan el «verdadero sentir», la verdad revelada del deber ser.
Yo recuerdo a un barbudo atrevido, que decía cosas políticamente incorrectas (perdón: quise decir religiosamente incorrectas), que convivía con analistas y burócratas (quizás también a sueldo), que debió sortear la rosca de lo supuestamente políticamente correcto. Aquél Nazareno hoy es famoso, hoy es venerado, pero en aquellos días tenía todo el aparato en contra.
Y qué aparato, los dueños del templo, los directores del templo, y por si fuera poco los religiosamente correctos, que con tal de tener su lugarcito donde seguir siendo transgresores, eran capaces de cambiar un león por un gato, un gatopardo por supuesto.
Volviendo a la realidad, ahora que está todo en discusión me gustaría recordarles a los analistas del diario del lunes algunas cosas que de repente rompen los ojos, aunque ellos intentarán convencernos que son problemas de un nervio óptico patológicamente influido por una deficiencia ocasionada por la falta de lectura de los Evangelios según los santos sabihondos (de derecha y de izquierda). Ahora resulta que en Venezuela gana Chávez, pobres venezolanos, no tienen la cultura política de los uruguayos. En Ecuador gana Correa, son indios. En Bolivia gana Evo Morales (acá no hay indios). En Paraguay gana Lugo (Uruguay es laico). En EEUU gana un negro, acá hay sólo candombe. Pero en Uruguay está Pepe, lo políticamente correcto es no hacer olas según los sabihondos. Que triste si el Nazareno hubiera arreglado con Poncio, que triste si Robespierre hubiera arreglado con Luis, que triste si Franklin hubiera arreglado con Adolfo; que triste si Pepe arregla con el Olimpo… Que triste para el Olimpo que el Pepe no arregla, por eso yo lo apoyo. Y lo apoyan cientos de miles que decidieron cambiar lo políticamente correcto por el sentido común.
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