Adolfo Esteve: cayó en la trinchera, pero su lucha queda presente

Sus compañeros del Tribunal de Cuentas, sin duda todos los frenteamplistas, pueden escribir sobre el «querido flaco Adolfo», con más propiedad que yo en estos momentos en que estamos impactados por su sorpresiva desaparición física.

Lo conocí hace muchos años. Yo era entonces dirigente del Partido Socialista y me visitaba para conversar sobre las cosas y expedientes que se procesaban en el Tribunal en donde trabajó desde 1974, en el escenario de las irregularidades de las administraciones coloradas o blancas o en el tradicional mix de esos Partidos.

Compañero nervioso, muchas veces introvertido y al mismo tiempo ansioso en la búsqueda de soluciones a dichas irregularidades. Solidario y unitario en el trabajo gremial, siempre aportó pensamiento y salidas técnicas, combinando acción sindical con visión para mejorar la gestión no sólo del Tribunal ­estructura vetusta y anquilosada­ sino de toda la administración pública. Esa fue siempre su lucha y su preocupación. Un trabajo gremial que lo tuvo en la dirección de la Asociación de Trabajadores del Tribunal de Cuenta y, en algún período, en su presidencia.

A casi 35 años de vínculo laboral con la institución, no obstante ser el profesional que más conocía de sistemas de contralor de la gestión pública, la derecha política que hasta hoy impera en el Tribunal, le puso un tope a su proyección institucional: auditor interno (con rango de director, al que tuvo derecho por trabajos y antigüedad). En ese cargo lo encontró la muerte, desde el mismo que marcó situaciones y aportó soluciones que, en general las autoridades no consideraron. Era frenteamplista con compromiso público. Entre el 2004-2006 me reencontré con Adolfo, en mis breves períodos de trabajo en el Tribunal, y lo sentí solidario y muy colaborador en las profundidades técnicas del organismo. Gracias a él y a otros colegas valiosos, pude cubrir las responsabilidades de mis suplencias al contador Ariel Alvarez. Con Adolfo consolidé mi visión respecto al «ser actual» y al «debe ser necesario» del Tribunal de Cuentas en el sistema institucional y político de nuestro país. Adolfo, deja mucho aportado sobre este tema, y eso se tendrá que considerar, sin dudas, en el segundo gobierno frenteamplista.

El pasado jueves 27, su permanente lucha quedó testimoniada en las circunstancias que rodearon su fallecimiento.

Al término de una excelente exposición que ofreció sobre el tema: «Las auditorías privadas en la gestión pública» en las Jornadas de la Ulatoc (Unión Latinoamericana de Trabajadores de Organismos de Contralor) se desvaneció y se nos fue. En esas Jornadas, hubo otros ponentes de Argentina, Paraguay y Colombia, y se trataba el tema genérico de la Transparencia y la Objetividad en la gestión de la administración pública.

Sin duda, Adolfo formó parte de un gremio responsable, en un escenario descaecido de muchas administraciones político-públicas irresponsables del país y de la región.

Pienso, con el dolor de amigo, que si bien Adolfo se nos fue, no puede entenderse que ha sido derrotado. No. No es un abandono a los temas de esas Jornadas y de tantas otras en las que siempre presentó propuestas y denuncias. Me dicen que después de su conferencia, volvió a sentarse entre el público, y se reclinó como para descansar. Sin duda para que otros tomen su bandera y sigan. ¡La lucha sigue y Adolfo seguirá estando presente!

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