Mujica
Hace tiempo que tenía el deseo de escribir sobre el Pepe Mujica, recordando episodios de su vida política y mis reflexiones sobre él al regreso del exilio.
La primera vez que supe de su existencia fue a través de Ruben Sassano y de su esposa, cuando me relataban su alegría porque pudo pasar a la clandestinidad. Hasta ese día él hacía la tarea más difícil, la de apoyar desde la legalidad las necesidades logísticas de los clandestinos.
Años después lo conocí en persona. Yo había sido detenido en febrero de 1972 por Pacheco Areco, a los dos días de haber perdido los fueros el día 15, porque a pesar de haber tenido más de 11.000 votos, faltaron unos 500. Y tuve que pasar por la Jefatura, el Penal de Punta Rieles, el 5º de Artillería en el Barrio Lavalleja y en 1973 el cuartel de San Ramón.
Allí me ubicaron en una de cuatro celdas que estaban en la Plaza de Armas y ahí trajeron a Mujica, con quien conversé muchas horas. Al día siguiente se lo llevaron y después supimos que estaban transportando presos al Penal de Libertad recién inaugurado, en un helicóptero en el que había varios dirigentes del MLN. Lo increíble fue que con las capuchas no podían saber dónde y a qué altura estaban y ahí aprovecharon sus captores a gritarles que los iban a lanzar al espacio. Hasta que los tiraron cuando estaban a metros del suelo y después se reían de su «hazaña».
Por razones de trabajo mío y de mi esposa, sólo pude regresar a Uruguay después del exilio, en 1994. En esos veinte años pude aprender mucho sobre la lengua madre de España. Pero al volver a Uruguay el idioma uruguayo era otro, el de mi juventud, y el que hablaba más con palabras nuestras y de la campaña era el Pepe Mujica.
No es por qué, si que los medios de comunicación siempre entrevistan al Pepe. Porque es un uruguayo típico y porque tiene un nivel político y cultural afirmado en trece años de prisión en los que lo más importante era tener cada día algo para leer. Por eso, para contestar se toma uno o más minutos y sus respuestas siempre son muy atendidas por la opinión pública.
Todo esto y la personalidad de Mujica explican que haya sido el más votado en las elecciones de 2004 y que sea recibido en los demás países con un notable entusiasmo.
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