Qué necesidad

Sin lugar a dudas, el Frente Amplio está viviendo por estos días uno de esos momentos históricos. Serán recordados como las mil y una formas no correctas de elegir un candidato a Presidente. Y si este proceso es contemporáneo a uno de los mejores gobiernos de la historia del país, muchos no entenderán el porqué de su existencia.

Los frenteamplistas de a pie estamos desconcertados. Fuimos educados por la historia, sus protagonistas y por la permanente disposición a cambiar con una consigna: Somos diferentes. Ese «somos diferentes» se plasmó en el programa del primer gobierno de la izquierda encabezado por Tabaré. Y no únicamente en el programa. Somos diferentes por todo lo que hemos logrado durante estos años de administración frenteamplista. Sería muy largo detallar todos los logros. Desde el Plan Ceibal, pasando por el Plan de Emergencia, el de equidad, la convocatoria a los consejos de salarios, la reforma de la salud y la tributaria, son todo parte de cambios revolucionarios. Que hay dificultades, nadie lo duda, que faltan cosas para hacer, también, pero nadie sensatamente puede dudar lo que está cambiando para bien el país con el gobierno de Tabaré.

Es por esto que no entendemos qué necesidad tenían los dirigentes de primera línea del Frente Amplio de embarcarnos a todos en la famosa discusión de las candidaturas. Uno puede llegar a entender que en política estas definiciones a veces son complicadas, pero el procedimiento llevado adelante para esto es lo que realmente no se puede compartir. Qué necesidad tenían los compañeros, que con todo el derecho del mundo pensaban que la mejor opción era la reelección de Tabaré, de instalar la discusión en un tema ya laudado por el mismo Presidente. ¿O alguien piensa que todavía no? Qué necesidad había de las interminables apariciones en los medios de comunicación de dirigentes defendiendo las distintas posiciones existentes en el medio del desconcierto generalizado de la masa frenteamplista. Por qué no se aprovechó todo ese tiempo en difundir los logros del gobierno. Sin lugar a dudas, hubiera sido más provechoso. Y más teniendo en cuenta que en la vereda de enfrente (oposición) no se cae ni una sola idea.

El FA tiene que seguir siendo diferente, tiene que seguir discutiendo en la unidad por las acciones que se tienen que llevar adelante con el objetivo de seguir profundizando en los caminos que le lleven al Pueblo Uruguayo la felicidad, la justicia y la equidad. Pero le tiene que poner fin de una buena vez a este insoportable camino de disputa por el poder.

Ojala el Congreso pueda estar a la altura de los acontecimientos, pueda poner a un lado los intereses sectoriales y poner en el estrado el interés general. Los frenteamplistas no queremos un episodio como el de Sanguinetti-Tarigo y Jorge Batlle en el Partido Colorado. Los frenteamplistas no queremos un episodio como el de Lacalle-Ramírez y Volonté en el partido Nacional. Queremos un segundo gobierno para seguir cambiando y ganando en primera vuelta. Estamos a tiempo de cambiar el rumbo de los últimos meses. Hay que imponer la idea de que lo importante es el programa y que civilizadamente resolveremos las candidaturas incluyendo la posibilidad de elecciones internas sin ningún temor. No había necesidad de dar otra imagen. Somos diferentes y hay que demostrarlo permanentemente.

Los frenteamplistas estamos con Tabaré, con Danilo, con el Pepe, con Daniel pero sobre todas las cosas con el FRENTE AMPLIO.

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