EDITORIAL

Terrible

Pasarán los años y los pueblos del sur de nuestra América nos seguiremos golpeando con la realidad que significaron las dictaduras fascistas de las décadas de los 70 y de los 80.

Ayer volvimos a recibir uno de esos duros golpes, cuando nos enteramos, gracias a un informe del Equipo Argentino de Antropología Forense, del hallazgo de restos humanos cremados en el predio donde funcionó el «Pozo de Arana», un centro de detención clandestino que operó durante la última dictadura militar de ese país.

Del informe se desprende que se encontraron «más de diez mil fragmentos de huesos humanos calcinados» y un paredón con huellas de haber sido usado para fusilamientos, ya que tenía mas de 200 impactos de balas.

«Las cremaciones son la prueba material que refuerzan los testimonios de las víctimas y los testigos.

Al menos dos cuerpos fueron encontrados, pero el nivel de cremación es tal que la probabilidad de identificarlos es baja», explicó Daniel Bustamante, miembro del EAAF.

La noticia se conoció justo cuando el mundo comenzaba a transitar por el Día Internacional de los Derechos Humanos. Es que un día como ayer, hace 60 años, la Asamblea General de la ONU, formada entonces por 58 países y reunida en París, daba su visto bueno, con 48 votos a favor, 8 abstenciones y dos ausencias, al documento de reconocimiento de los Derechos Humanos en el mundo, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

Documentos trascendentes, inspirados en lo mejor del ser humano, pero permanentemente perforados por fuerzas políticas y económicas, carentes de los más elementales principios éticos.

Fuerzas como aquellas que pergeñaron el Plan Cóndor, con un contenido ideológico casi calcado del nazismo que recorrió Europa en los años 40.

Fuerzas impulsadas por el imperialismo norteamericano, quien desde antes de la revolución cubana actúa en América a sangre y fuego, para dominar a nuestros pueblos y quitarnos las riquezas que nos pertenecen.

Aquí en nuestro país, la justicia sigue avanzando desde que el doctor Tabaré Vázquez asumió la Presidencia de la República, al dar una nueva interpretación de la Ley de Caducidad.

Ayer también organizaciones sociales y militantes del Frente Amplio volvieron a recoger firmas para anular esa ley de impunidad que está siendo gradualmente derrotada.

Esa imagen del paredón «con huellas de haber sido usado para fusilamientos, ya que tenía más de 200 impactos de balas», debe ser conservado y transformado en un verdadero memorial para que nunca más vuelvan a ocurrir esas atrocidades.

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