El Pepe, un hombre representativo
Pese a la fuerte presión contra la candidatura presidencial del Pepe, las encuestas lo muestran como el preferido de la voluntad popular. ¿Por qué se cifra esperanzas en él? Siempre ha habido y hay, una relación estrecha entre el líder y la cultura en sentido amplio de quienes lo reconocen como tal (usos, costumbres, gustos, opiniones).
Sin pretender una explicación global, no dudo en destacar que, al menos, tres elementos inciden: no tiene precio, vive junto al pueblo y es valiente.
Sus inconsecuencias e incoherencias son fáciles de detectar. Pero, no aparecen como hijas espurias de vender sus actos, de aburguesarse, de ‘acomodarse’ al orden dominante.
A diferencia de otros dirigentes, vive sencillo junto al pueblo, como vivió Sendic.
Eso es muy apreciado por quienes sufren penurias diarias, ya que lo ven como uno de ellos.
Tiene valor incuestionable, avalado por su trayectoria y reafirmado al enfrentarse al presidente, sin alharacas pero con firmeza. Ha actuado con habilidad ante la fórmula que pretendía que él juntara votos para que mandara quien carece de carisma y de aval popular.
Y supo no ser soberbio ’voy primero, segundo o 25’, esa soberbia que tanto fastidia en otros. Además, se sabe, mucho coraje se necesitará para cambiar la pisada en cuestiones clave.
Pero, ¿no hay candidatos mejores? Ante todo, Astori, para la izquierda antiimperialista y anticapitalista, es inaceptable. En un Frente Amplio que funcionara bien, se estaría discutiendo qué sanción aplicar para quien violó criterios antiimperialistas elementales, expuestos en el programa de gobierno, proponiendo un TLC con Estados Unidos.
Ese enfoque, que de por sí lo descalifica, se agrava dada la declinación de Estados Unidos, porque el TLC hubiera acarreado muy graves daños al Uruguay. En efecto, las economías más dependientes de Estados Unidos son las que más sufren la crisis.
Los otros probables candidatos pueden ser mejores o peores que el Pepe, pero los frenteamplistas mayoritariamente depositan su confianza en él. Y eso, de por sí, es suficiente.
Sin dudas, es resistido. Pero, en gran parte, lo es por ser ‘mersa’. ¿No es una resistencia elitista parecida a la generada por Evo, el ‘indio’? ¿O la que despierta Chávez, el ‘mestizo’?
Como presidente genera incógnitas. Pero también las generaba Tabaré y ¡vaya si había motivos! Sin embargo, es un hecho objetivo, que también están muy preocupados quienes han aceptado el ‘molde’ impuesto por las trasnacionales, los organismos financieros de crédito, la embajada norteamericana.
Es que el Pepe representa la expectativa de avanzar, rodeado y empujado por las clases populares y vinculado a los países del ALBA. Y, frente a esa realidad, la tarea de la intelectualidad avanzada no es buscarle defectos tarea fácil y mezquina sino facilitarle el camino para un cambio de orientación.
¿Y si no se atreve? ¿Y si no sabe? En tal caso, el pueblo habrá hecho otra experiencia dolorosa y encontrará nuevos dirigentes, como ha pasado antes y como está pasando hoy.
Pero no confundamos los tiempos: ahora se trata de arrimar el hombro a la gran tarea liberadora que reposa en los hombros del Pepe, pero también de nosotros.
Escribió Eduardo Acevedo Díaz: «Aun aceptando que los grandes acontecimientos históricos se hayan ido elaborando con lentitud en el transcurso de los tiempos, merced a la colaboración de mil pequeños esfuerzos desconocidos (…) es un hecho evidente que todas esas elaboraciones, tendencias, anhelos e instintos, con sus claridades y sombras, sus ideales y prejuicios, llegan a condensarse y revelarse en momentos dados con mayor fuerza y eficacia en el espíritu y los actos de los hombres representativos.» («Lanza y sable»)
El Pepe es uno de esos hombres representativos, capaces de acelerar o retardar la marcha de los pueblos.
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