Seguridad en el fútbol

Ni al que asó la manteca se le ocurre que una Policía nacional de cualquier país no puede ordenar manteniendo la seguridad en un partido de fútbol. En un partido aislado, es obvio que se pueden armar incidentes, en cualquier parte del mundo. Pero, ya por norma, no.

No recuerdo con precisión, pero la Policía debe de andar como mínimo en los 28 o 30.000 efectivos. Suena tragicómico cómo el Ministerio del Interior y su «amazónica» ministra exijan condiciones para que se pueda «mover la pelota» de vuelta en las canchas. Con el agravante de que de dar cumplimiento por parte de las instituciones de los requisitos de marras, tampoco se podrá jugar por razones económicas. Los clubes no tienen un peso. O sea, el Ministerio vuelve a quedar en «orsai». Entre las menudencias exigidas tenemos: a) los partidos deben fijarse en canchas que la Policía (no la AUF) determinen. Pregunto: ¿y hasta ahora los guardianes del orden público incluido el jefe y su «walkiria» ministra, ignoraban las seguridades, permitiendo los eventos que recién hoy «descubren» que no eran seguros?

Buena cosa es recordarles que las seguridades de niños, mujeres, ancianos y público en general no le corresponde al «chumbito fútbol club» sino a la fuerza pública que no es otra que la Policía, o Ministerio del Interior. Son incapaces de mantener el orden y exigen derivar en privados las seguridades. A confesión de parte, relevo de prueba. Despiertan de la «siesta» permanente, y recién hoy se dan cuenta que falta. b) Solicitan equipamientos en todas las canchas con cámaras de filmación, tejidos perimetrales de acuerdo a las nuevas exigencias de la «gendarmería». ¿Tienen idea de costos y situación económica de las instituciones, particularmente «chicas» para poner en el Fossa, el Roberto o el Palermo por citar muy dignas pero humildes canchas de clubes modestos que con ingentes esfuerzos, subsisten agónicamente para llevar el deporte a los barios y en su torno vivan cientos de familias con dignidad?

c) Se obligaría también a los clubes que impongan el derecho de admisión, ignorando la disposición de la propia Suprema Corte de Justicia de no impedir el libre acceso a espectáculos públicos de gente que no tenga antecedentes ni esté procesada. O sea, la Constitución la Ley y la Corte podrían terminar en el retrete más próximo. d) Las entradas no serán vendidas en las ventanillas ni en las sedes partidarias. Sino en las redes de pagos habituales. Que para un partido de grandes riesgos como puede ser un Mundialista o una final fanatizada Basáñez y Cerrito ¡No sean tontos!

Pero además y lo más grave, quedarían cesantes más de 200 funcionarios de AUF de recaudaciones con sus respectivas familias que viven de esa venta y con las que se acaba de firmar un convenio.

¿Qué hace el superior gobierno con ellos? e) En el dislate exigido, las instituciones, ¡no la Policía! deben facilitarles a estos «espirómetros» para controlar la alcoholemia. En buen romance, para controlar «mamados» la Policía para ser más eficaz, no se le ocurre mejor solución que modestas instituciones que están en su mayoría atrasadas hasta en los sueldos de los propios jugadores, les faciliten elementos técnicos que deben tenerlo ellos.

¡Que la señora ministra o el jefe en su defecto, consulten al doctor Perogrullo! f) Se sabe, que por disposición de FIFA, la máxima autoridad en la cancha es el referí o juez. El y sólo él, puede suspender un partido. No obstante, se cambiarían las reglas y un oficial menor, podría a su criterio, interrumpir el partido y hasta mandar en «cana» al propio juez. ¡Brutal!

(¡Menudo lío con la FIFA). f) Hace un par de años, cuando el asesinato del hincha de Cerro por partidarios de Peñarol en los alrededores del Estadio, ¿se acuerdan?, los mismos protagonistas de hoy, ministerio del Interior, de Deportes, AUF, y demás etcétera, recibieron informe del jefe de la Republicana de entonces inspector Guarino. El mismo, aseguró que con un par de camiones de la Guardia y no creo que más de 50 efectivos especializados del cuerpo, se comprometía a mantener el orden y se unidad de Amsterdam y supongo, en la misma proporción de las demás tribunas. El inspector Guarino, fue inmediatamente destinado a subjefe en Flores, no obstante su reconocida competencia. Presumo que debe estar garantizada la seguridad en canchas porongueras, que son ¡tan peligrosas!,. g) Me «chamullaron» que los partes policiales que la Policía debe elevar a la AUF obligatoriamente después de cada partido que hubiese incidentes, hace años que no lo cumplen. Y después le exigen al fútbol costosas seguridades especiales. h) Por último, las inseguridades no empezaron ni terminan en las canchas futboleras. Hay una realidad evidente, que se origina en el criterio de este gobierno y sus variados ministros del Interior que han pasado y la actual que sigue «cabalgando» cual avezada «amazona». Sobre no querer reprimir.

O sea, la Policía estaría para prever y no para reprimir. ¡Otra para el Dr. Perogrullo!

Parecería que es más útil y humano, sin perjuicio de «inteligente», enrejar al pueblo civilizado incluido familias respetuosas de la ley y el orden, y dejar sueltos a los delincuentes para que a lo mejor se puedan arrepentir y volverse «buenos y macanudos». Si a estas realidades, los jueces y fiscales se suman dejando en libertad a cuanto infanto o delincuente, que de vez en cuando prenden, el panorama es de terror. ¡Todo cambia! como canta Mercedes Sosa tan recibida y admirada cantadora. Eso sí, lo que vale como rogatorio al gobierno y su Ministerio del Interior con Policía incluida, que corrijan este mamarracho y no nos dejen sin fútbol.

¡Será malo técnicamente, pero es nuestro!

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