Un veto a la escuela pública

Roque Arregui

Durante los gobiernos de Julio María Sanguinetti y de Luis Alberto Lacalle (coincidiendo, entonando o coaligando) una significativa cantidad de cargos de auxiliares de servicio de las escuelas públicas del país que fueron vacando no se cubrieron, y las aproximadamente 2.000 escuelas públicas han venido agravando su situación en este aspecto que no es menor a la hora del funcionamiento de las mismas.

El Estado deserta así de una importante obligación, recayendo una vez más el peso de abordar esta situación en las sacrificadas comisiones de fomento escolares. Para las mismas cada vez se hacen más difícil y en muchos casos ya imposible pagar más y más sueldos porque el gobierno se desentiende.

Pero este creciente descargar responsabilidades propias en las comisiones de fomento viene generando perjuicios que deberían mover a la reflexión a los responsables de ello.

-Hay escuelas rurales donde se resiente la labor docente porque no pudiendo las comisiones de fomento pagar salarios, los maestros deben cocinar para el comedor durante el horario escolar para que los niños puedan alimentarse.

-Es inmensa la cantidad de auxiliares de servicio contratadas por comisiones de fomento cuyos ingresos son una verdadera denuncia de las consecuencias que genera la deserción del Estado. Ni que hablar del trabajo en negro. Por más que se esfuerzan en forma permanente los padres y vecinos en las comisiones por obtener recursos a través de los beneficios, los resultados son magros para cubrir los salarios de tanto personal.

-Se dan situaciones en las cuales no habiendo recursos para pagar salarios, las auxiliares trabajan por un plato de comida como viene sucediendo desde hace tiempo y como se ha denunciado por Afuprim y por auxiliares en el seno de la Comisión de Educación y Cultura de Diputados.

-En forma permanente se viene luchando desde las comisiones de fomento, desde los sindicatos y en el ámbito parlamentario para sensibilizar sobre la situación y que se presupuesten los auxiliares de servicio contratados por las Comisiones de Fomento.

En el ámbito de la Administración Nacional de Educación Pública se acumulan los expedientes de solicitudes de regularización y las respuestas no llegan: es que en esto el Poder Ejecutivo con los sucesivos presidentes y ministros blancos y colorados nunca se llega a nada.

En forma permanente hemos reclamado soluciones.

En el Parlamento salió un artículo 549, que establece: «Durante los ejercicios 2001 y 2002 se regularizarán a los auxiliares de servicio contratados por Comisiones de Fomento y que presten funciones en las escuelas públicas. La Contaduría General de la Nación habilitará los créditos correspondientes».

Ya somos adultos, la época de la ingenuidad pasó, y por eso nos aprontábamos a estar vigilantes para que promulgada la norma la misma se cumpliera habilitándose los créditos correspondientes.

Lamentablemente un veto cayó sobre la escuela pública, y la renovada esperanza de padres, maestros y auxiliares se vuelve a postergar una vez más.

Al ministro de Economía se le escapó una partida para la Universidad por error. ¡Qué pena que no se hubiese equivocado también en esta instancia!

* Maestro, diputado por el EP-FA.

 

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