¡¡¡Contadores!!!
Nuestro pequeño país se caracteriza por la condición de sus habitantes, quienes se preocupan por tener conocimiento del acontecer general estableciendo la mejor forma de estudiar al crear nuestra Universidad de la República y de acuerdo a las distintas inquietudes fundaron las facultades de Derecho, de Arquitectura, de Ingeniería, de Agronomía, de Veterinaria y por supuesto la de Ciencias Económicas y de Administración. Muchos estudiantes se dedicaron a los cursos de las diferentes facultades y así nos encontramos con profesionales en cada área, tanto abogados, arquitectos, ingenieros y agrónomos como contadores, que son los que se reciben en Ciencias Económicas. Les dicen contadores por algún motivo; será porque son los que manejan el dinero que usa la gente. Vale decir que según sus ideas es que se mueve todo el país.
Por eso mismo es que quiero desarrollar esta nota para indagar lo que fueron practicando varios contadores al ingresar a la función política. Con ideas filosóficas muy diferentes conocimos por un lado a Azzini, a Végh Villegas, de Posadas, Mosca, Alfie, Bensión, Ramón Díaz, Valentín Arismendi, Enrique Braga o Javier de Haedo, y por el otro lado a Couriel, Astori, Ariel Alvarez o el actual ministro Alvaro García, quienes pusieron en práctica sus conocimientos para llevar adelante los respectivos gobiernos en que participaron. Remontándonos a 1833 la historia nos dice que según la Ley del 11 de junio de ese año y a propuesta del párroco Dámaso Antonio Larrañaga se crea la Cátedra de Derecho Público y Economía Política, el 27 de mayo de 1838 el segundo presidente constitucional Don Manuel Oribe declara obligatoria la Cátedra de Economía Política, luego el 18 de julio de 1849 en el gobierno de Joaquín Suárez se inaugura la Universidad y se establecen cuatro facultades, en la de Jurisprudencia se nombra la de Economía Política, que funciona desde 1861 y su primer titular fue Carlos de Castro. En aquella época la implantación de una disciplina económica se valoró con admiración según opinaba Carlos María Ramírez. La organización de la Universidad sufrió varios cambios protagonizados por Alfredo Vázquez Acevedo en 1885, luego en 1889 se establece la carrera de contador público y en 1894 el español Tomas Claramut dicta la cátedra de Contabilidad según su experiencia adquirida en Barcelona. En 1901 hubo un nuevo cambio propuesto por Carlos María de Pena hasta que en 1903 el presidente de la República Don José Batlle y Ordóñez junto a su ministro José Serrato crean la Facultad de Comercio, que tuvo grandes dificultades para desarrollarse ya que no había personal capacitado entre otros varios obstáculos que permitieron recibir sólo a 8 alumnos a la carrera de contador y 26 a la de perito mercantil. Según la Ley Orgánica de la Universidad en 1908 se separa la Escuela Nacional de Comercio y desde 1913 la dirige Pablo Fontaina y otra vez en 1916 le cambian el nombre por el de Escuela Superior de Comercio siguiendo hasta 1932. Se crea la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración según un proyecto de Gilberto García Salgas, comenzando a transitar el nivel universitario apoyado por el Reglamento en 1938 que estableció la necesidad de estudiar los problemas sociales, económicos y administrativos que planteaba el diario vivir.
Fue en 1944 que se aprobó un nuevo Plan de Estudios que buscó responder a las complejidades de la Segunda Guerra Mundial hasta que en 1959 se le dio preferencia a la política y a la teoría económica. Hubo varias reformas del Plan de Estudios en 1966, 1977, 1980 y 1990 que se reflejaron según las variantes económicas y los sucesos políticos que afectaron a la Universidad en los años de la dictadura. El plan vigente es de 1990 y cuenta con las carreras de contador público, licenciado en administración, licenciado en economía y licenciado en estadísticas, además de cursos de actualización y perfeccionamiento. La vida de esta facultad se inicia en 1904 hasta el presente y sus sucesivos decanos fueron los siguientes: como Facultad de Comercio (1904-1908) Tomas Claramut, como Escuela Nacional de Comercio (1908-1913) Tomas Claramut (1913-1916), Pablo Fontaina, como Escuela Superior de Comercio (1916-1932) Pablo Fontaina, como Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (1932-1936) Andrés Pacheco (1936-1943), Luis Mattiauda (1943-1949) Pedro Arbildi (1950-1955) José Domínguez Noceto (1956-1959), Agustín Laxalde (1959-1968), Israel Woncever (1968-1969), Federico Slinger (1970-1971), Samuel Lichtensztein (1971-1973), Danilo Astori, +++ (1985-1989), Danilo Astori (1989-1998) Juan Carlos Dean (1998-2006) Miguel A. Galmes (2006-….), Walter Rossi. Según la Ley Orgánica de la Universidad de la República no se designaron autoridades en el período 1973-1984 debido a la intervención que hizo la dictadura. El Claustro actual (Período 2008-2010) se integra con el Prof. Gabriel Bridiño como presidente, el Br. Ignacio Mirabal como 1er. vicepresidente, el Cr. Horacio Oreiro como 2º vicepresidente, por el Orden de Egresados el Cr. Alberto Lacassy, por el Orden Docente la Prof. Verónica Amaranti, por el Orden Estudiantil el Br. Alexis Gerschini. La Facultad de Ciencias Económicas tiene un objetivo estratégico que consiste en contribuir a responder a la creciente demanda por enseñanza superior de grado, posgrado y educación permanente, promoviendo la equidad social y geográfica, mejorando la calidad de la oferta pública.
Como podemos ver es enorme el trabajo que hace Uruguay en el aspecto económico tanto en los alcances filosóficos como en los valores humanos que participan, según lo hemos detallado. Impresiona la dimensión alcanzada a través de la participación de sus profesionales y requiere una profunda reflexión cuando cada uno se vincula con la faz política. Es innegable que cuando actúan desde el gobierno hacen primar los valores exigidos por los gobiernos de turno, dejando de lado la equidad social por la cual estudiaron tantos años. Lo podemos comprobar por lo hecho por los gobiernos democráticos luego de la dictadura y le pedimos al actual que analice mejorar las condiciones económicas en que se encuentra el pueblo uruguayo, ya que si hay bienestar según las cifras internacionales, no es lo mismo con la sociedad uruguaya. Si están contando la plata, es mejor que miren bien cómo la distribuyen.
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