Foro Social Mundial: es posible otro mundo
Hoy abre sus sesiones el primer Foro Social Mundial con la consigna esperanzadora de que otro mundo es posible.
El encuentro surge como forma de cuestionar la globalización de la economía neoliberal y del ‘pensamiento único’ que los foros internacionales –como el que se reúne en Davos, Suiza, coincidentemente con este de Porto Alegre– se afanan por entronizar definitivamente en todo el planeta.
El FSM se consitituye de este modo en la contracara contestataria de las reuniones que nuclean a los amos del mundo, y pretende conformar una opción humana a los embates despiadados de la doctrina que pretende imponer el fin de la historia, de la utopía y de las ideologías.
Como con acierto apunta Ignacio Ramonet, esta suerte de ‘Internacional rebelde’ intentará «con espíritu positivo y constructivo, proponer un marco teórico y práctico que permita encarar una mundialización nueva, y afirmar que es posible otro mundo, menos inhumano y más solidario».
A diferencia de las manifestaciones llevadas a cabo en Seattle o en Niza en protesta contra las reuniones de los organismos internacionales que deciden los destinos de la humanidad, la reunión que abre hoy sus puertas en Porto Alegre tiene el firme propósito de echar las bases de un verdadero contrapoder. El proyecto apunta nada menos que a la mundialización de los derechos humanos, la protección del medio ambiente y el fin de las desigualdades sociales.
Una hermosa utopía cuya concreción es tarea de todos los ciudadanos del globo, por lo que es preciso que se garantice la mayor amplitud respecto de su representatividad.
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