Desmonopolización o privatización: ¿diferente o igual?

Daniel Olesker

No vamos a vender nada de las empresas públicas, ha afirmado el presidente Batlle en recientes declaraciones y luego agregaba que solo vamos hacia un proceso de desmonopolización.

El Presidente habla como si él estuviera solo en la escena política nacional. No es que no quiera vender nada, no lo puede hacer pues la ciudadanía les dijo que no el 13 de diciembre de 1992. Pero vayamos al debate de las diferencias entre desmonopolización y privatización.

Desmonopolizar significa permitir el ingreso de empresas privadas a una actividad que, hasta ese momento desempeñaba solamente el sector público.

Y esto puede ocurrir por las vías legales o por la vía de los hechos.

 

A) Desmonopolizaciones por la vía de los hechos.

1) Nadie duda de que legalmente la seguridad de la población es una actividad pública, de la Policía. Sin embargo los escasos recursos con los que cuenta la Policía ha llevado a muchas empresas y sectores muy ricos a contratar en el ámbito privado su seguridad, mediante el uso de las empresas privadas de seguridad. De hecho la actividad de seguridad se ha desmonopolizado.

¿Cuál ha sido la consecuencia de esta desmonoplización? Que la seguridad se ha vuelto proporcional al ingreso de las familias o de las empresas y entonces acceden a mejor seguridad los más ricos y corren mayores riesgos los más pobres.

 

2) La Constitución de la República otorga el monopolio de los juegos de azar al Estado. Sin embargo, apoyado no sabemos en qué norma, el gobierno ha cedido al sector privado una parte de los juegos de casino a través del Conrad y ahora agudizado por el llamado a casinos privados en Artigas y la Barra de Maldonado.

Por tal, ya no hay monopolio público en los juegos de azar y seguramente si se sigue en este camino se pretenderá de a poco destruir una muy importante fuente de ingresos del sector público como son los casinos. Ello además del riesgo ético de entregarlos al lucro privado.

 

B) Desmonopolizaciones legales

En esta dirección se encuentran las desmonopolizaciones de parte de los seguros, del correo, de los alcoholes, etc.

Analicemos el caso del correo. Cuando se desmonopolizó la actividad, se decidió que los correos privados pagaran un canon al correo público. ¿Cuál era el objetivo? Financiar lo que se ha dado en llamar el servicio universal, es decir la necesidad de tener oficinas en lugares no rentables y que ningún correo privado pondría. Lugares a los que llega una carta por semana y que socialmente es imprescindible cubrir. Solo el Estado puede asumir la rentabilidad social, ya que las empresas privadas trabajarán sobre la base de la rentabilidad privada.

Hasta aquí todo parecía bien. Sin embargo los voceros del capital privado insisten con eliminar el canon y es probable que este año desaparezca o se reduzca sustancialmente.

A ello hay que agregarle la norma presupuestal que incluye el pago de IVA al correo público y el resultado final será el progresivo deterioro del correo público, la preeminencia del correo privado y por ende desde la desmonopolización vamos hacia la privatización.

 

C) Las desmonopolizaciones futuras.

Sin duda lo más importante no está en lo que pasó, sino en lo que pasará y las dos frutillas de la torta son Ancap y Antel.

Analicemos el monopolio de las comunicaciones.

Desmonopiolizar las comunicaciones supone el ingreso de empresas privadas a competir con las empresas públicas.

Y pensemos varias cosas.

Primero: las empresas públicas pagan aportes patronales a la seguridad social de 26,5%, es decir 14% más caros que las empresas privadas. En el Presupuesto se anunció que se los iba a reducir y sin embargo oh casualidad!!! en medio de las reformas «estructurales» y las desmonopolizaciones se decide no reducirlo y dejar a las empresas públicas más caras que las privadas.

Segundo: las empresas públicas fruto de la lucha de sus trabajadores han conseguido un convenio salarial y niveles salariales buenos. Alguien piensa que sin ley de negociación colectiva las empresas privadas pagarán salarios siquiera parecidos a los de las empresas públicas. Comparemos Sur y la Intendencia Municipal de Montevideo para ver lo que nos espera en términos de cantidad y calidad del empleo.

Tercero: seguramente las empresas que vengan recibirán la declaración de interés nacional y serán exoneradas de varios impuestos, con lo cual su costo fiscal será mucho menor que el de las empresas públicas.

Cuarto: las empresas inversoras conseguirán créditos preferenciales o incluso financiamiento en sus países de origen más barato, con lo cual sus costos financieros serán menores.

En síntesis, con costos laborales, financieros y fiscales menores, las empresas privadas serán «más rentables y más competitivas» y en un mercado que seguramente no dará para más de una empresa, la desmonopolización de las comunicaciones conducirá a la privatización, con las consecuencias de esta en términos de menores salarios, mayores costos de las tarifas, no preocupación por la eficiencia social, acceso desigual a los servicios en función del poder de compra de las personas o las empresas, entre las cuestiones más relevantes.

Ello además en el marco de políticas económicas que subsidian a los grandes capitales privados con el dinero de los trabajadores, es decir políticas económicas que privilegian lo privado y permanentemente agreden lo público para luego declararlo «ineficiente».

Por todo ello es que a la pregunta del título contestamos.

La desmonopolización es legalmente diferente a la privatización y no supone que se venda la empresa del Estado; sin embargo podemos afirmar que en la mayor parte de los casos en las condiciones de la economía uruguaya desmonopolización es sinónimo de privatización y por ende resistir las privatizaciones es resistir las desmonopolizaciones.

* Economista

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje