Ganó Lacalle
Víctor Rossi
Hace pocos días se aprobó en el Senado la segunda Ley de Urgencia, en apenas 10 meses de gobierno. En esas horas estaba revisando papeles, archivos de prensa, recortes viejos de todo tipo, cuando tuve en un momento la sensación de que el doctor Luis Alberto Lacalle perdió en octubre de 1999 pero ganó a partir de marzo de 2000.
Creí, por un instante, que estaba sufriendo las consecuencias del calor y que eso me llevaba a sacar conclusiones erróneas, en la medida que todos sabemos que el Presidente de la República electo en noviembre con el apoyo de colorados y blancos fue el doctor Jorge Batlle.
El lector se preguntará por qué tal confusión. Lo invito, entonces, a recorrer un poco el pasado si es que tiene apenas unos minutos para acompañarme.
Como usted sabe, el Presidente de la República ha optado por un estilo muy particular de gobernar, que se basa en utilizar las leyes de urgencia, al grado que el actual Parlamento ha tenido que tratar dos.
También ha preferido que los acuerdos con sus socios blancos y foristas se logren por fuera del ámbito parlamentario en ámbitos que desconocemos y seguramente incómodos, en tanto esto ha provocado decenas de fe de erratas en materia presupuestal. He llegado a pensar, se lo confieso, que los acuerdos se llegan a escribir en alguna servilleta de papel que después se pierde en algún bolsillo.
La idea que intenta dejar traslucir Batlle con la reciente lluvia de leyes de urgencia que contiene una serie de transformaciones del país, es que el Parlamento es ineficiente, lento, sin sus energías imaginativas. Cosa que a lo mejor corresponde a la época en que él fue legislador y a su propia actitud de entonces, pero que no es la realidad de mi corta experiencia legislativa y mucho menos la actitud de la bancada del EP-FA, que es a la postre la que resulta discriminada.
Lo que quiero contarle es que el Presidente ya no es el mismo, que ha cambiado, por lo menos en lo que tiene que ver con sus dichos de 1990.
En ese año, en agosto del primer año de gobierno del doctor Lacalle también se discutía sobre los estilos y las urgencias del entonces Presidente de la República. Estilos y urgencias que al doctor Batlle no le gustaban nada.
El jueves 2 de agosto de 1990 dijo en Salto cosas como estas, que fueron recogidas por la prensa de la época: «Yo creo que el Presidente de la República que ha sido legislador los cinco años pasados, sabe perfectamente que las leyes no se pueden tratar de un día para el otro». Y con su tradicional agudeza agregaba: «Cuando uno está apurado las cosas salen mal». Resaltaba a la vez: «Cuando hablamos también de la reforma del Estado, de la desmonopolización, de la desregulación, de la posibilidad de sus objetivos que tienen en sus cartas orgánicas fijados los entes autónomos industriales y comerciales realicen por sí o por terceros, tampoco es una legislación que se pueda concretar de un día para otro sin tener mucho cuidado de su análisis y de su estudio».
De la simple lectura se desprende que el doctor Batlle consideraba a todos esos temas como muy trascendentes para el país y por ello reclamaba del novel Presidente una actitud mesurada. Como correspondía en ese momento y como correspondería hoy.
Pero en esa misma fecha y como cabeza de esa página, también se pueden leer declaraciones del hoy vicepresidente de la República, el profesor Luis Hierro López.
El entonces diputado también arremetía contra el doctor Luis Alberto Lacalle, porque promovía la instalación de un «miniparlamento» como forma de agilitar la política de su gobierno. Sobre esto Hierro decía: «Las conversaciones fuera de las cámaras pueden pactar las ideas generales, pero las leyes hay que trabajarlas en el Parlamento».
Como usted se habrá dado cuenta, las dos personalidades principales del actual gobierno han cambiado en su forma de razonar. No supieron mantener una coherencia de pensamiento en torno a cómo debe ser el relacionamiento entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Hace diez años pedían tiempo, ahora reclaman urgencias.
Por el contrario sí hubo coherencia de parte del doctor Lacalle y, nobleza obliga reconocerlo, se impuso su estilo.
* Representante Nacional – Encuentro Progresista – Frente Amplio, 738
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