Obama bucea una estrategia
Japón entró en recesión. Casi toda Europa, con la excepción de Francia, va por el mismo camino. Los grandes líderes mundiales reaccionan con lentitud. Lula, desde Brasil, hace una gran apuesta al G20 que dejaría para la historia al G8, el grupo selecto de los países más poderosos.
Los países emergentes como China, India y Brasil cobran un nuevo protagonismo. Pero la suerte del mundo financiero sigue estando en la suerte de los Estados Unidos, el epicentro de la crisis mundial que en las últimas semanas pasa de lo financiero a lo económico a un ritmo desenfrenado.
Barack Obama, el presidente electo de Estados Unidos, juega con cuidado sus nuevas fuerzas, buscando no quedar «pegado» con Bush, pero apostando a un entendimiento con los republicanos.
Sus reacciones no son radicales: «Creo en el principio básico de que el Gobierno tiene un papel que jugar en reactivar la economía si ésta ha sufrido un parón. Pero creo también que vivimos en un sistema de libre mercado que ha funcionado. Es un principio que debemos respetar también», ha dicho.
Su política parece apuntar a establecer un plan de urgencia para evitar «que se ahonde la recesión» y por ello no es momento para preocuparse en exceso del déficit público. En ese sentido, ha dicho que existe un consenso entre demócratas y republicanos de «no preocuparse por el déficit del año que viene o incluso del siguiente».
Hemos de hacer lo que sea para conseguir que la economía se mueva otra vez. Vamos a tener que gastarnos el dinero ahora para estimularla», ha enfatizado con razón. Salvar la industria automotriz y ayudar a los estadounidenses a no perder sus casas, es una prioridad social, pero también para reactivar la economía, parece sostener.
Obama, que respaldó las conclusiones del G-20 el pasado fin de semana, adelantó algunas de sus intenciones: «No nos hemos centrado en los embargos y en los propietarios de viviendas tanto como hubiera deseado. Tenemos que facilitar las negociaciones entre bancos y propietarios para que puedan conservar sus viviendas».
También agregó que «la industria automovilística sería un desastre en la actual situación en que nos encontramos. Debemos ayudar al sector, pero, de todas formas, tampoco podemos darle un cheque en blanco».
Por ahora la única operación de rescate fue la aprobada el pasado mes de octubre: 700.000 millones de dólares, cuyo autor, fue el secretario del Tesoro, Henry Paulson. Pero este reconocimiento fue acompañado de una observación: «Paulson ha trabajo incansablemente en circunstancias difíciles, pero creo que él mismo sería el primero en reconocer que no todo lo que se ha hecho hasta ahora ha tenido los resultados apetecidos».
En Obama está la posibilidad de que a este mundo capitalista le surja un «mecánico», porque le está faltando un tornillo. Es de esperar que el presidente electo de EEUU escuche a Joan Manuel Serrat para enterarse que el sur también existe. Y para ello tiene a Lula en el G2.
Para poner a EEUU de cara al futuro, Obama invitó a John McCain a reunirse. Con ese gesto muestra que prioriza la política a la tecnocracia.
Compartí tu opinión con toda la comunidad