EDITORIAL

A no perder la brújula

Parecería, para un visitante del exterior, que las elecciones nacionales tendrán lugar a fines de este mes, o a principios de diciembre. Sin embargo no es así, aún resta un año para que se concreten. Los partidos políticos se despreocupan de los verdaderos problemas del país y se internan en luchas intestinas (a no equivocarse, todos los partidos, no es exclusivo del FA ni tampoco la lucha casi frontal es patrimonio del partido del gobierno, que le pregunten a Hierro, a Abdala, a Vidalín, a Larrañaga, al propio Lacalle). El clima electoral ya está en las calles y en las rutas de nuestro país.

Hay otros temas más importantes que las luchas internas en todos y cada uno de los partidos por la candidatura a la presidencia de la República. El gobierno no puede perder el rumbo, el país aún está esperando que se concreten muchos cambios y que se profundicen los otros tantos que ya se han iniciado. Aquí no se puede perder la brújula. A la ciudadanía se la convence con trabajo, mejores sueldos, mejor educación, mejor atención sanitaria, mejores protecciones para el trabajador ante la voracidad patronal y, sobre todo, en un marco mundial de crisis y recesión (que nos va a llegar a pesar de que aún seguimos batiendo récords en exportaciòn, el desempleo no ha aumentando, la inversión productiva tanto nacional como extranjera no ha decaído, las grandes inversiones extranjeras han ratificado su decisiòn de continuar con sus objetivos y la producción de la industria manufacturera nacional continúa creciendo), por lo que para el gobierno no es hora de desviarse en problemas de candidaturas, sino en la concreción de logros, de continuar mejorando las inversiones, incorporando tecnología, abriendo nuevos mercados y ratificando ­como lo hizo el ministro de Industria y Energía- que a pesar de la crisis mundial, el país continuará con su amplio plan de inversiones de manera de sentar las bases de un país capaz de investigar, innovar, producir más, otorgar seguridades al inversor extranjero, potenciar nuestra capacidad logística y demostrar en los hechos que no es necesario volver a los años del «paraíso fiscal» como lo anhelan Lacalle y su asesor Ignacio Posadas. En el proyecto del FA no hay lugar para especulaciones ni negocios «extraños», solamente para los que quieren trabajar, producir y generar riqueza con sus manos.A eso debe dedicar el gobierno su gran inversión publicitaria, el FA igualmente, porque los logros alcanzados, el reconocimiento mundial con que contamos, es un plus que hay que hacer conocer a todos los uruguayos. Para algunos es muy fácil justificarlo todo porque hemos vivido a nivel mundial una situación muy favorable. Eso no se discute. Tampoco es la primera vez que eso sucede.

Olvidan mencionar otras cosas, como la transparencia y cristalinidad que emana del gobierno y el esfuerzo por mejorar la distribución de la riqueza (un tema no menor en el que aún hay mucho por hacer). Es muy común alegar los problemas sindicales que alejan inversores. En realidad uno se pregunta, cuando un presidente de una cámara empresarial fundamenta esto, ¿está realmente haciendo gremialismo o es pura política? Porque basta recorrer Europa e inclusive EEUU y se podrá apreciar el papel que juegan los sindicatos (mucho más relevante que en nuestro país) y sin embargo las empresas continúan dando ganancias y los países son prósperos. Este semifeudalismo que vivimos en Uruguay necesita un fuerte sacudón que nos permita avanzar en un proceso de modernizaciòn, de actualizaciòn a los niveles que se mueve el mundo moderno, que está buscando y en parte logrando este gobierno. Pero el resto de los partidos que tienen una representación importante de la ciudadanía, cerca de un 45%, también tienen sus responsabilidades, exigiendo al gobierno que trabaje hasta último momento y, a su vez, generando ellos mismos sus propias propuestas, ya que por el hecho de ser minoría no necesariamente implica que no tengan razón o que no puedan generar leyes que respondan a las necesidades de la población. Aún está en el debe unificar criterios (de los cuales el gobierno no está ausente), de analizar la crisis mundial (cosa que se ha hecho) pero también sumarse a los esfuerzos regionales por conformar un bloque fuerte con un banco trasnacional que respalde inversiones productivas y trabajar activamente en pos de dejar de lado el dólar y llegar a contar con una moneda regional.

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