El 18 de febrero votemos contra la política económica del gobierno

Eduardo Daniel Olesker *

Puede parecer sorprendente este título pero paso a aclarar las tres razones por las que entiendo que debemos convencer a la ciudadanía de que este 18 de febrero nuestro voto es un plebiscito contra la política económica.

1) Porque la ciudadanía fue engañada con su voto

Porque cuando los ciudadanos debieron votar en el balotaje se les presentó una plataforma de acuerdo blanquicolorado que les prometía:

1) La derogación de la sobretasa del impuesto a los sueldos.

2) La mejora de los salarios de la Administración Central.

3) Para el agro planteaban un cambio tributario con el Impuesto a la Renta que elimine los demás impuestos empezando por el IMEBA que castiga sobre todo a los pequeños productores.

4) Proponían aumentar los recursos destinados a la reconversión de la granja.

5) Proponían la reducción del gasto reduciendo la publicidad oficial y una rebaja del gasto del Poder Legislativo del 10% que se usaría para mejorar el presupuesto del Poder Judicial.

6) Proponían aumentar la jubilación mínima.

7) Proponían aumentar el gasto educativo hasta un 4,5% del PBI.

8) Proponían reducir el costo de tiques y órdenes en el sistema mutual.

9) Proponían convocar a un diálogo social.

10) Se comprometían a no aumentar los impuestos.

Y después de un año de gobierno nada de ello se cumplió y otra vez aumentaron impuestos a los trabajadores, a los profesionales, a los cooperativistas, a los pequeños empresarios y los grandes poseedores de fortunas, los que se llevan la parte sustancial del ingreso nacional otra vez más quedaron exentos de impuestos.

Por ello los ciudadanos tendrán ahora por primera vez la posibilidad de expresar su disconformidad con un gobierno al que votaron en base a promesas nunca cumplidas.

 

2) Porque la ciudadanía nunca pudo expresar su opinión sobre la política económica aplicada.

Al mismo tiempo que las cosas que le prometieron a los ciudadanos y ciudadanas nunca se cumplieron, la práctica del gobierno fue todo lo contrario.

Porque a quién de los votantes del Presidente electo les preguntaron:

* Si estaba de acuerdo con que se rebajaran en casi 4% los salarios de todos los funcionarios públicos como sucedió en 2000.

* Si estaba de acuerdo en reducir la inversión pública y perder la oportunidad de crear 25 mil puestos de trabajo, en un año en el cual la desocupación llegó a un récord histórico de más de 200 mil personas desocupadas.

* Si estaba de acuerdo en que el Presupuesto congele por cinco años los salarios públicos, congele por cinco años la inversión pública, reduzca respecto al quinquenio anterior la inversión en vivienda, congele los fondos para la salud pública, congele los fondos para el Iname, etc., etc., etc..

* Si estaba de acuerdo en que el Presupuesto habilite a vender el 40% de Ancel.

* Si estaba de acuerdo con que se aumentaran las restricciones para el otorgamiento de créditos al consumo y a la producción.

A nadie le preguntaron y ¿saben por qué? Porque la respuesta hubiera sido un contundente rechazo a todas esas medidas.

¿Por qué el gobierno tan adepto a la modernización tecnológica no colocó terminales de Internet para que los ciudadanos se expresaran a favor o en contra del Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo.

No lo hicieron porque la respuesta hubiera sido un NO tan grande como el que hace 20 años el pueblo le propinó a la dictadura.

La tecnología está al servicio de la consulta popular, pero el gobierno rehúye de ella para estos menesteres.

Y por ello ahora los ciudadanos tienen la posibilidad de expresar su respuesta negativa a todas estas medidas que han reducido los ingresos de la mayoría de la población (asalariados, jubilados, comerciantes que trabajan para el mercado interno, productores rurales, etc.), las cuales nunca fueron planteadas en la campaña electoral y jamás fueron consultadas.

O es que alguien escuchó en la campaña electoral al actual Presidente decir:

Bajaremos los salarios

Reduciremos la inversión pública

No, nadie lo escuchó y ahora merecemos decirles que no estamos de acuerdo con ello.

3) Porque los artículos a plebiscitar no son un hecho aislado.

No estamos frente a una ley inocua, que plantea algunos temas aislados del contexto de la política económica.

Por el contrario la privatización de la terminal de contenedores, a vía de ejemplo, forma parte de un proyecto mucho más amplio de transferir la propiedad de áreas de gran rentabilidad en la economía uruguaya (comunicaciones, transporte, energía) al capital extranjero que espera al acecho para venir.

¿O alguien puede pensar que la prédica del señor Espuelas, dueño de Star Media, por que se privatice Antel, es por su convencimiento teórico? No, es porque espera participar junto a otros del reparto.

Y como analizaré en otro artículo específico sobre el tema debemos tener claro (y en ese artículo me extenderé en los fundamentos) que en las condiciones de la economía uruguaya y de las políticas de subsidio al capital privado, desmonopolizar estas áreas de que hablamos es sinómimo a mediano plazo de privatizar.

Porque en este contexto de la ley de urgencia hay que enganchar la venta de parte de Ancel, que se incluyó en el Presupuesto, una misteriosa convocatoria a montar dos casinos privados en Artigas y Punta del Este, la no incoporación en el Presupuesto de la rebaja de aportes patronales de las empresas públicas (no sabemos cómo competirán con las privadas que reciben todo tipo de exoneraciones) y, en fin, la profundización de un proyecto de país iniciado en 1974 y profundizado en 1990, a través de dos ejes centrales en la Administración Batlle:

* La rebaja de los salarios

* La desmonopolización para, por esa vía, entregar el patrimonio nacional que es de todos al capital privado.

 

Por esas tres razones:

* porque el Presidente y la coalición le mintieron a la ciudadanía.

* porque nunca hemos podido expresar nuestra opinión sobre una política económica que nunca se anunció y que es lo contrario a lo que se prometió.

* porque los artículos a derogar son parte del proyecto de desnacionalización y concentración de la riqueza que caracteriza este modelo.

El 18 de febrero debemos ir a votar SI O SI

* Economista

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