La transición lo confirma: habrá más de lo mismo
Durante estos meses que van desde las elecciones a la asunción del nuevo gobierno el día 1º de marzo, vuelven a aparecer claramente las diferencias de concepción entre el proyecto de país que llevará adelante la coalición Batlle-Lacalle continuando el modelo social y económico que rige nuestras vidas desde hace 30 años y el otro programa que expresaba un estilo de desarrollo donde lo social predominaba sobre lo económico, lo productivo sobre lo financiero, la calidad de vida de la gente sobre los números.
Pero hagamos las cosas prácticas y mostremos las diferencias que ya se visualizan estos meses.
* Primera prioridad de estos meses: los cargos, es decir cuántos ministros uno, cuántos otros, quiénes iban a cada cargo y todo esos acuerdos de índole programática que caracterizan a blancos y colorados.
* Segundo tema, el equipo económico: la mayor parte de ellos proviene del sector de la banca privada (ministro, subsecretario, presidente del BROU ni más ni menos) mostrando una opción en que otra vez lo productivo se subordina a lo financiero.
* Tercer tema: las propuestas para atender los más graves problemas sociales que aquejan a los 740 mil pobres, los 500 mil con problemas de empleo, entre los temas de mayor relevancia, aunque no los únicos. Allí nada se ha hablado. No escuchamos hablar de políticas activas de empleo (salvo la baja de aportes patronales cuyos impactos sabemos muy limitado), de programas de mejora de los salarios públicos, de aumentar la dotación presupuestal de la salud y la educación, quedando por el camino el acuerdo electoral de llevar el gasto educativo al 4,5% del PBI.
* Cuarto tema: las propuestas para mejorar las condiciones de trabajo y reducir el grado de precarización a que se somete a grandes cantidades de trabajadores por el abuso y la inoperancia de un Ministerio de Trabajo omiso como el de la administración anterior. No se habla de ley de negociación colectiva ni de ley de fuero sindical.
* Quinto tema: políticas productivas sectoriales que definan sectores estratégicos y los apoyen con políticas de promoción, subsidios, exoneraciones, etcétera. Nada se habla de ello, no se ha hablado de priorizar sectores, de aumentar la protección a ciertas ramas y pensando en la fuerte oposición que el ministro de Economía siempre ha manifestado contra las políticas selectivas, poco puede esperar el sector productivo en esta dirección.
* Sexto tema: el déficit de las cuentas externas que supera los 1.000 millones de dólares en materia comercial y más de 600 en la cuenta corriente. Cuáles son los planes de largo plazo para aumentar las exportaciones y qué se va a hacer para contrarrestar el crecimiento incesante de las importaciones.
En definitiva:
–no hay Plan de Emergencia, a pesar de que Lacalle y Batlle reconocieron en noviembre que había emergencia y comprometieron medidas para enfrentarla;
–no hay Plan Productivo, a pesar de que la producción está, buena parte de ella, en el CTI y en todo caso se están discutiendo algunas medidas para el agro que tan sólo y quizás ayuden a resolver alguna urgencia, pero más tarde o más temprano la subordinación a lo financiero primará y la producción volverá a estar en crisis;
–no hay Plan de Empleo y, lo que es más grave, la única política activa de empleo que se ha hecho en los últimos años, que es la de la formación profesional en la Junae, ha sido prácticamente suspendida por el ministro Brezzo en un anuncio quizás de lo que será la política en la materia.
En síntesis, estos meses han servido para repartir cargos, para desflecar el acuerdo programático que fue, y ahora queda demostrado, electorero y no mucho más. Como lo dijimos varias veces: se avecinan 5 años más de lo mismo.
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