Como en casa éramos pocos, se vino la reelección
Hace un tiempo publiqué una nota sobre la dificultosa dilucidación de las candidaturas en el Frente Amplio. Paralelamente, fue cobrando vigor y terminó por oficializarse la propuesta reeleccionista impulsada por figuras de primera línea del gobierno, de la cultura y del deporte. Dicho sea al pasar, no me explico la coincidencia de boxeadores y ex boxeadores en su apoyo fervoroso a la reelección del doctor Vázquez. ¿Será porque el anterior intento reeleccionista fue protagonizado por un presidente con berretines de púgil? En fin, sea por lo que sea, sorpresas te da la vida. Y basta de digresiones.
Antes de seguir, quiero dejar un par de cosas bien en claro. No soy contrario a la posibilidad de que un presidente sea reelecto, incluso en aquellos países en los que el mandato es superior a los cuatro años, como es el caso de Francia, y creo que está bien permitir que un gobernante disponga de un segundo mandato consecutivo para desarrollar su programa. En segundo lugar, quiero decir que considero al doctor Vázquez un hombre con un carisma muy especial y con indiscutibles condiciones de liderazgo. Si a eso le sumamos el altísimo nivel de aprobación que concita su gestión, parece cantado que debería ser él el candidato del Frente en las próximas elecciones si nuestro sistema electoral no lo prohibiera expresamente; y desde luego siempre y cuando la masa frentista se hubiera pronunciado favorablemente al ser consultada al respecto.
Pero ocurre que la prohibición de reelección está consagrada nada menos que en la Constitución, lo cual torna bastante dificultoso el trámite reeleccionista. Para habilitar la reelección es imprescindible, pues, proceder a una reforma constitucional, algo nada sencillo y más bien engorroso. En primer lugar, porque habría que someter la reforma proyectada a la aprobación del electorado el mismo último domingo de octubre junto con las elecciones generales, o sea que el ciudadano que estuviera de acuerdo con permitir la reelección presidencial debería introducir en el sobre de votación, además de las listas, una papeleta de Sí a la reforma. Pero como no se sabe con certeza si el proyecto de reforma obtendrá la mayoría de votos, los votantes del Frente Amplio deberían introducir en el sobre (y luego en la urna) además de la papeleta de la reforma, una lista que lleve como candidato a Tabaré Vázquez (para el caso que la reforma constitucional triunfe) y otra lista alternativa con otro candidato a la Presidencia (Astori, Mujica o el que sea) para el caso de que la reforma no tenga los votos suficientes.
Ahora bien, como según nuestra Carta Magna el candidato único de cada lema debe surgir de elecciones internas a realizarse en junio del año electoral, ¿cómo hacer para que Tabaré Vázquez pueda presentarse como candidato a dichas elecciones internas que van a tener lugar antes de la eventual aprobación de la reforma constitucional? Me parece que plantear el problema es admitir que resulta insoluble.
Entonces, ¿a santo de qué ponerse a juntar firmas? En mi humilde opinión, la propuesta reeleccionista sólo contribuye a generar más incertidumbre en la militancia y el electorado frentistas, a atribular más aun a los ciudadanos en vez de darles certezas. Y por si todo esto fuera poco, es dar más cachones a la oposición, o sea, brindarle en bandeja argumentos para que en la campaña electoral blancos y colorados se hagan un festín con la deplorable muestra de improvisación e incoherencia que está dando el Frente.
Compartí tu opinión con toda la comunidad