Venesat-1
Un acto más de soberanía e independencia emprendió nuestro gobierno. Ahora se trata de soberanía tecnológica en materia comunicacional. Venezuela podrá trasmitir su propia información sin que pase por otros satélites.
En efecto, el pasado 29 de octubre, el potente cohete Larga Marcha 3B puso al satélite «Simón Bolívar» (Venesat 1) en el espacio, el cual se colocará en la posición orbital 78 oeste, que le da una cobertura más amplia ya reservada por Uruguay, por lo que se conversa con su gobierno para el disfrute de hasta el 10% de su actividad.
El «Simón Bolívar» tiene tecnología china de última generación. Posee transmisores de alto poder y un sistema de telecomunicaciones directas que puede enviar datos de manera parecida, pero más avanzada, al método de una conocida empresa que presta servicios de TV satelital, cuya señal puede captarse con una pequeña y económica antena parabólica, sin necesidad de grandes y costosísimas estaciones receptoras.
El satélite es revolucionario, porque con su funcionamiento y la colocación de una antena receptora a una pequeña escuela bolivariana en una zona indígena de Venezuela (Amazonas), la educación, formación, salud, información y recreación se convertirá en una realidad en poblaciones histórica, económica y socialmente excluidas.
Con este artefacto «flotante», unos 200 canales de TV pueden ser transmitidos simultáneamente a quienes dispongan de la discreta receptora, razón por la cual será muy útil para intercambiar videos, audio e información a escuelas, centros de salud y misiones sociales en puntos remotos del país y el continente.
El satélite «Simón Bolívar» tiene como misión principal asistir al desarrollo social, cultural y educativo de nuestros pueblos, pudiendo ser utilizado en aquellas regiones desasistidas, donde las comunicaciones por cable y fibra óptica aún no se han desarrollado.
Venesat-1 es lanzado desde el gigante asiático, a una órbita ubicada a 36 mil 500 kilómetros, pero el cohete lo va a dejar a doscientos kilómetros de la superficie terrestre. Ya para las primeras semanas del 2009 el satélite prestará servicios a terceros, principalmente a entes del Estado que requieran del mismo para las misiones sociales o para propósitos comunicacionales: radio, TV, Internet, control de procesos, datos, etc., en tres bandas de frecuencia para cubrir Centroamérica, el Caribe, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Venezuela.
Por supuesto, esta decisión, de tan nobles propósitos, no podía pasar desapercibida para el mundo y, como siempre, los egoístas e individualistas, que aún existen, tanto dentro como fuera de Venezuela, han llegado al absurdo de afirmar que el satélite «Simón Bolívar» podría ser desplegado con fines contrarios a la paz y la seguridad, con lo cual ponen en evidencia una supina ignorancia que podría superarse con una simple consulta a los especialistas en la materia. Las características del satélite Venesat 1, su diseño técnico, distancia de operación, los objetivos humanitarios y alcances sociales que encierra, no llevan los propósitos de espiar y funcionar como instrumento bélico, tal como sí ocurre desde hace décadas, con otros artefactos en manos de algunos países, que usan satélites cuyas naturalezas se mantiene en estricto secreto y ya han sido usados, repetidas veces, para agredir a otras naciones.
Las armas del satélite «Simón Bolívar» son el amor y la paz, tal como lo expone el Presidente Hugo Chávez, se trata de un satélite que no sólo será para Venezuela, «sino para los pueblos de Bolivia, Uruguay, Ecuador, de América Latina y del Caribe, porque tendrá una cobertura que abarcará toda esta área de influencia hacia el Caribe y Suramérica».
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