Definiciones claras hacia el congreso
Movimiento «20 de Mayo» Frente Amplio Del Pueblo.
Ha llegado la hora de las decisiones. Asumimos el reto.
Programa
Es absolutamente prioritario su tratamiento en el Congreso. Como primer punto del orden del día y sin habilitar cambios en el mismo. Antes de entrar al tema candidaturas, debe estar resuelto. Los candidatos deben saber, al postularse, a qué se atienen en materia programática, y si no les convence el programa, ser leales y renunciar a ser candidatos.
Se debe conseguir montar un mecanismo interno en el FA, al más alto nivel, que permita un control efectivo y concomitante del cumplimiento del programa por parte del gobierno, con potestades sancionatorias reales y efectivas en los casos de desvíos.
Reelección
No creemos ni en «mesías» ni en iluminados.
No es útil en la coyuntura, pues no resuelve el problemas «de fondo» de las candidaturas por la constitución vigente. Es una complicación inútil.
Es un mecanismo que se «revive», como un «cuco» para evitar que la decisión se tome en las «internas», porque no resultó el «úkase» de Tabaré, respecto a «su» fórmula Astori-Mujica. De emprenderse con el aval de Tabaré, del mecanismo resultaría la «bajada» de Pepe como candidato, (así lo dijo), y quedaría sólo como posible, el continuismo Tabaré-Astori, el del «coqueteo» con el imperio, por el que devinimos, en «su aliado estratégico militar», tergiversando el contenido del programa y la intraicionable posición Latinoamericanista del Frente fundacional sobre el tema.
Consenso en el Congreso
Lo vemos como muy difícil: hay esenciales diferencias ideológicas en los dos «bandos», que lo hacen irreconciliable.
Es impulsado por grupos «grandes» (VA-PS-PC) que dicen temerle a las consecuencias del friccionamiento de la campaña polarizada, pero, en realidad, temen como grupos políticos, a sus menguados resultados electorales, como consecuencia de esa polarización.
No debe tomarse como una solución, a tomarse, sí o sí. No es el «apocalipsis now»; al contrario.
Concentra, una vez más, la importante decisión en la cúpula partidaria y el casco militante, la mayoría del cual, «adhiere» a lo que ha decidido su partido, sin dar participación en la decisión al mayor marco de los votantes que se expresarían, a lo cual tienen derecho natural, en las «internas»
Decisión en las internas
Tiene la virtud de la intervención de un mayor conglomerado en la decisión: ¿No decimos que es mejor consultar y estar a lo que la gente decida…?¿Entonces?
Propicia un mayor incentivo de participación y de definición, resultante en una mayor movilización de la gente, lo que redunda en mayores contingentes de participantes y, por lógica, de votantes.
Selección del candidato a vice
Si la solución queda para las internas, se desarma la trampa del Congreso y la selección del vice debe quedar en manos del candidato a presidente. No debe mantenerse la «atadura», de que el que «pierde» es automáticamente el vice.
El vice tiene que ser de total confianza ideológica del presidente
Existen innegables diferencias ideológicas (cambio deseable necesario e impostergable vs. continuismo), que hacen imposible que la «dupla» pergeñada desde las cúpulas, cualquiera fuera, funcione.
Y lo mas importante: Tenemos en la «historia patria», casos en que el presidente falleció mientras ocupaba el cargo. Las decisiones graves como la elección de un presidente deben ir mas allá de lo meramente emocional, contemplando las probabilidades indeseables pero humanamente posibles.
Cuando se eligió a Gestido, la derecha no aceptó que su vice fuera la figura ascendente de Zelmar. Eligió a Pacheco. Desde su tesitura, no se equivocó.
Nosotros tampoco debemos equivocarnos.
En lo personal, entendemos que es más atractiva la posibilidad del cambio necesario, del golpe de timón, que mantenerse en la visión social demócrata de la dupla Tabaré-Astori.
Ni reelección, ni candidatura de Astori. Ni a vice.
Con el Pepe y un vice elegido por él, ideológicamente compatible y de confianza política.
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