Unasur y una inoportuna postulación

El gobierno de Argentina consideró agresión la decisión del gobierno de Uruguay contraria a patrocinar la candidatura en Unasur del ex presidente saliente y cónyuge de la presidenta argentina, Néstor Kirchner.

Sinceramente creemos que se equivoca en su molestia. Podrá no gustarle, y es fácil comprenderlo, pero en las actuales circunstancias parece lógico que para bien de la propia función de tan alto cargo a elegir, es preferible alejar toda suspicacia.

Más allá de los términos en que se hubiere planteado, resulta claro que ni un argentino ni un uruguayo tan relacionados íntimamente a sus respectivos gobiernos, puede presidir o gerenciar hoy y en las actuales y muy trustes circunstancias, el organismo creado recientemente y que se dio en llamar Unasur, por cuanto los países que lo integran son muy pocos. Es un organismo eminentemente subregional y dos de sus países tienen un vergonzante e insostenible litigio derivado de los cierres de puentes en el litoral oeste del Uruguay. Lleva a cuestas la pesada carga de puentes internacionales cortados durante un tiempo que ya se mide en años, mientras es notorio que el gobierno argentino nada ha hecho para cumplir su propio orden jurídico, siquiera para garantizar el derecho humano fundamental a la libre circulación.

Pero además en esta situación, en forma sostenida y continuada, se controvierte y viola por acción u omisión, a su vista y paciencia, la normativa básica y elemental del Mercosur, y todo ello en dos mandatos sucesivos de los esposos Kirchner.

Cómo haría el ex presidente y esposo de la presidenta actual, para actuar en tal alto cargo si tiene que intervenir en temas fronterizos de otros estados miembro mediando en un conflicto, después de tan manifiesta incapacidad para arreglar sus propios temas fronterizos violatorios de elementales principios de derecho.

Esta situación que se ventila en la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas en La Haya es una prueba del rotundo fracaso del manejo multilateral de la región para resolver problemas de este tipo entre dos países fronterizos, en medio de un corte a cal y canto de un puente internacional propiedad de los dos estados. Y nadie dice nada ni mucho menos hace. Se deja el litoral del Uruguay bloqueado ilegalmente por todo este tiempo, a pesar de que los informes técnicos de sus propias universidades y organismos de control le informan al gobierno argentino que de contaminación no hay absolutamente nada, con el funcionamiento a pleno de la fábrica de Pasta de celulosa de Botnia en tierra uruguaya.

En medio de esta situación, cuando aún no se sabe cómo será el acatamiento del gobierno argentino a la resultancia del fallo de la Corte de La Haya, y cómo hará cumplir a los sitiadores su resultancia, resulta claro que ninguno de los dos países puedan tener a sus representantes, al frente de un reducido organismo multilateral regional como del que se trata, sobre todo cuando el candidato propuesto carece de toda experiencia y antecedentes en el manejo de la complejidad de los organismos multilaterales.

Bastante prestigio hemos perdido ante el mundo, con un Mercosur que perdió pie y una región que no coordina. No necesitamos hacer más para desprestigiarnos, ni tampoco resta capacidad de correr más riesgos inútiles, hasta que la situación no se resuelva por tanta incapacidad funcional. En esta situación, no apoyar esta candidatura es una forma de proteger a la propia institución internacional que está dando sus primeros pasos, de todo riesgo innecesario y de algún modo, y por qué no, protege también al propio ex mandatario argentino.

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