El que no firma no puede ser candidato
El primer mandamiento para todas las aspiraciones y propuestas de una comunidad es acatar las decisiones de las mayorías sin por ello hacer abandono físico de la misma, la Ley de Caducidad nos pone en la disyuntiva de ser consecuentes con una forma de gobierno participativo o convertirnos en uno más de todos los que han gobernado el Uruguay, de ahí las siguientes precisiones.
Para ser candidato, hay que lograr, además, superar determinadas reglas que tienen que ver fundamentalmente con el funcionamiento del partido o movimiento político de que se trate, y tener un espíritu de servicio y responsabilidad moral que lo ponga a cubierto de cualquier injusticia y posiciones personales que puedan poner en tela de juicio situaciones que no corresponden.
Si, a medida que pasan los días, nos acercamos más a esta magna e importante elección popular en todos los partidos políticos, nada más y nada menos que elegir a los hombres o a las mujeres que tendrán la responsabilidad de representar a su partido en las elecciones nacionales, encabezando las listas, y elegir entre ellos el futuro candidato a Presidente de la República.
En el Frente Amplio, a diferencia de todos los demás partidos, los movimientos políticos que lo integran tendrán sus propios candidatos en las diferentes listas nacionales al igual que los demás partidos que se presenten salvando posibles acuerdos, marcando la diferencia extrapartidaria en cuanto a la elección de su candidato presidencial. Entremos entonces en esta elección de candidato a la presidencia, y ver cómo actúa el movimiento, que exige, que se precisa, además de indicar el camino que se debe seguir.
En general, la costumbre es actuar por consenso… tener varios candidatos, y elegir de todos ellos para la fórmula presidencial una mujer o un hombre que reúnan en sí mismo y en su entorno el conocimiento, la honestidad y un alto sentido de la moral y el respeto hacia quienes depositan en ellos su confianza.
Hay quien piensa que sería catastrófico no llegar a elegir un candidato tan importante por consenso, y otros prefieren confrontar primero en elecciones internas con todos los grupos o movimientos que puedan participar, y nos parece correcto teniendo en cuenta que nadie se representa a si mismo, sino a una gran cantidad de gente que de una forma u otra piense o no diferente, obliga a ceder determinados espacios políticos, determinando dónde está parado cada uno.
Consensuar es acordar entre partes, confrontar es determinar cómo y con quién se va a acordar. Este juego de palabras, si se quiere, nos permite introducirnos en el campo de la nobleza en una clara referencia a nuestra capacidad personal y colectiva y en este campo todos tenemos que aportar.
Este proceso de cambio hacia un modelo de participación, que no es revolucón que es un movimiento que reúne todos los matices políticos expresados por diferentes fuerzas, ha costado mucho, y nuestra ubicación, nuestra conducta, nuestros planes deben honrar el sacrificio de tantos luchadores sociales.
Un presidente… puede ser un obrero, un contador, un médico, un especialista en sesudos temas internacionales, un abogado, un ciudadano de carrera en relaciones públicas y exteriores, aunque no se precisa ser un profesional para tal cometido, ni marca la inteligencia de un individuo, simplemente marca las posibilidades, que nos puede haber dado una vida plena en el hogar o los dineros suficientes para lograrlo.
Ya es suficiente con… ese no puede ser candidato porque no tiene ni prestancia ni pinta de presidente, bueno … cuál es la pinta de un presidente, la mirada penetrante, el rostro apolíneo o la figura atlética, eso es, buenas ropas, gestos especiales, actitudes displicentes y un gran amor por la presidencia, de estos completos no hay ninguno.
De nada vale tener un Presidente que no duda en aplicar el veto presidencial sobre temas específicos haciendo uso de la potestad otorgada por la Constitución de la República. De nada vale tener diferentes comisiones de dirección en un partido y realizar plenarios y congresos de gran discusión, si no se cumple con su esencia, acatar las resoluciones propuestas y votadas, como la ley citada, el aborto, etc. Y quizás debajo de la pinta criticada se encuentren los valores que necesita un candidato para comprender con grandeza las necesidades de su pueblo y comience por llevar adelante los postulados de su movimiento político sin confundir nunca su cargo con la justicia.
De nada vale consensuar un cargo político si no se es amplio en la elección de un candidato, para eso somos Frente Amplio, para todos.
En los partidos tradicionales ya sabemos cómo se llega, la historia de tantos años de gobierno así lo indican y su funcionamiento en torno a los apellidos que recuerdan viejos caudillos ya fue.
Nuestra conducta refleja a veces nuestra timidez o costumbres más arraigadas, y nos cuesta entrar a ver el mundo desde un punto diferente, es así que cuando antes perdíamos un trabajo nos ganaba la incertidumbre y se nos venía toda la vida abajo, ni hablar ante la desesperación de no alcanzar las metas sentimentales y ver pasar los años… claro, a veces perdemos el equilibrio, hoy los muchachos lo regulan con un, dale, ya fue, y siguen adelante llevándose nuestras inquietudes y costumbres paleolíticas.
Ningún candidato debe cerrar la puerta para que la gente tan cansada y golpeada por tantas situaciones difíciles decida… y el que no firma no puede, no debe ser candidato.
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