Bienvenido señor Presidente
«El 20 de diciembre de 1729, el Gobernador y Capitán General don Bruno Mauricio de Zabala, en el acto previo del primer Cabildo de Montevideo resuelve:
«Elegir Cavildo, Justicia y Regimiento para loqual elijo y nombro para Casa Capitular de Ayuntamiento la que se compró por cuenta de su Magestad de los vienes del Capitán Pedro Gronardo*, difunto, para que en ella se hagan las Juntas del Ayuntamiento y Acuerdos Capitulares»».
*El Cabildo funcionó en la casa de Pedro Gronardo hasta 1737, luego se trasladó a su actual ubicación, frente a la Plaza Matriz.
El 14 de octubre de 2008, doscientos setenta y nueve años después, el presidente de la República Oriental del Uruguay, participa en el histórico edificio del Cabildo de un singular acto: la colocación, por iniciativa de la Junta Departamental de Montevideo, de una cápsula del tiempo, para ser desenterrada en 200 años, es decir en 2208. Dicho receptáculo contiene testimonios de la época, entre otros: monedas, sellos, mensajes de los niños de la Escuela Portugal de la Ciudad Vieja (Sarandí y Maciel), una fotografía del presidente de la República y su firma, foto, y firma del intendente de Montevideo y pergamino y firma de los ediles.
El acto fue iniciado por el presidente de la Junta de Montevideo, edil Gastón Silva, con la presencia del intendente de Montevideo, Dr. Ricardo Ehrlich, a quienes se sumaron dos ex presidentes de la República: el Dr. Luis Alberto Lacalle y el Dr. Jorge Batlle. Lo que en sus orígenes sería una modesta ceremonia se transformó en un hecho singular e histórico. Allí, en ese Cabildo, desde dentro de sus muros, se expresaban exaltadas palabras de apoyo a Fernando VII, y condenas a Liniers, entonces virrey y máxima autoridad residente en Buenos Aires. 200 años después, tres presidentes, uno en ejercicio, sellaban con su presencia soberana, un mensaje para la posteridad, de esperanza y paz para un futuro Montevideo, que las generaciones venideras tendrán que forjar con trabajo, inteligencia y visión de grandeza.
El toque de magia del acto del Cabildo lo dio, sin lugar a dudas, el presidente Dr. Tabaré Vázquez que, ante la presencia de los ex presidentes, se levantó de su asiento y compartió de pie, junto a ellos, la ceremonia; distendido y jovial abrió los brazos junto a los niños, depositó en la cápsula el mensaje del tiempo hacia el tiempo, pensando quizás en la fotografía de Vaz Ferreira y Einstein en la vieja Plaza Artola, o en sus sueños de niño en la escuela de La Teja, imaginando que algún día sería médico, o ingeniero de Ancap, donde trabajaba su padre.
Sea bienvenido señor Presidente a su Montevideo, a ese lejano Cabildo en el Centro, en las antípodas de La Teja, pero que, al calor popular de su histórica decisión, de crear la primer Junta de América (al decir de Mitre «el primer teatro en que se exhibieron en el Río de la Plata las dos grandes escenas democráticas que constituyen el drama revolucionario: el Cabildo Abierto y la instalación de una Junta de Propio Gobierno nombrada popularmente) tuvieron corazón de pueblo, de ese pueblo montevideano que lo erigió como el primer intendente de izquierda en Uruguay.
Bienvenido señor Presidente, las antiguas lozas de granito de más de 271 años que usted pisó, no gimieron al paso de los hombres libres, sólo exhalaron sus íntimos secretos, un halo silencioso y discreto: no te vayas, estamos contigo, esta es la calle de las Cámaras, y cuánto más nos pisan más solemnes nos sentimos ¡vencemos el tiempo!
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