Ante la crisis financiera mundial

Voy a comenzar informando que no soy economista, simplemente alguien interesado que lee cuanto puede ( llámese prensa especializada así como algunos libros).

Tampoco me considero un opinólogo, una especie que está muy de moda en nuestro país. La idea fue escribir algunas ideas en torno a lo que se vive en el mundo de hoy, porque no creo en un sistema tan mentiroso, y los hechos me confirman que algunas viejas teorías sobre el papel del capital financiero internacional y su rol fundamental en la economía mundial no parecen tan erradas.

Está meridianamente claro que el «mercado» no existe y por tanto no tiene ninguna capacidad para regular la economía del país.

Aplaudo a quien inventó esta teoría, me lamento por quienes la creyeron, impulsaron e impusieron. Me duele por quienes la sufrimos.

Negar determinadas funciones del Estado es lo más parecido que he escuchado al anarquismo, con el que tengo muchas divergencias.

Aquello de que los extremos se tocan parece una vez más que es cierto. Los que negaron el papel del Estado como regulador y su control de la actividad económica y financiera le erraron, pero a diferencia de los anarquistas, lo hicieron para embolsar millonarias ganancias a costa del trabajo de los demás.

La filosofía y concepción del Frente Amplio contraria a esta visión fue siempre descalificada y quienes lo hicieron (Sanguinetti, Batlle, De Posadas, Lacalle, Alfie y muchos más) hoy se llamaron a silencio.

Afortunadamente para los uruguayos y el país todo, la política económica que ha sido tan criticada («Lacalle, infórmese más») le genera al país determinadas fortalezas lo cual no implica que no sintamos los efectos de la crisis mundial. Es imposible que ello no suceda dado el nivel de globalización y de predominio de unos pocos países sobre el resto.

Al respecto, Presidencia de la República afirmó en su editorial del martes 14 de octubre: «Si algo ya ha demostrado esta crisis es el colapso del fundamentalismo de quienes se consideran dueños de la verdad o profetas del éxito».

Se revierte el problema, quienes habían sido acusados de fundamentalistas, ahora, ante la realidad irrefutable de un fracaso estrepitoso de un sistema antropógafo, advierten que en realidad los fundamentalistas eran los otros.

Posiblemente aún queden defensores de la viabilidad del Fondo Monetario Internacional y su intromisión en las economías de todos los países, imponiendo a todos por igual las mismas soluciones sin diferenciar el desigual desarrollo de los mismos. Posiblemente esta nueva crisis del sistema, invite a repensar sobre el actual sistema y sobre todo a no comprar buzones, «porque, como afirma Presidencia de la República, la economía es todo menos una ciencia exacta, y en ella la transparencia, la confianza y la política en tanto articulación democrática son fundamentales».

A diferencia de lo que afirman «especialistas independientes» el gobierno afirma que la crisis afectará a Uruguay pero entiende que no debe embargarnos la histeria. Lacalle dijo que somos «un mosquito dentro de la tormenta», De Posadas también fue muy pesimista, sin embargo, el doctor Ramón Díaz destacó que la situación no es tan calamitosa.

Lo real es que la economía del país continúa creciendo, así como las inversiones, el empleo, el salario real y el poder adquisitivo de la población. En lo que va del año se han concretado inversiones privadas por más de 800.000.000 de dólares y existen otras que están en vías de aprobación por 300.000.000 más, y las inversiones del Estado se mantienen (AFE en vías férreas, OSE en saneamiento en Ciudad de la Costa, UTE en la nueva interconexión energética con Brasil, ANP con sus obras).

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