Seguridad social: no estamos predestinados
André Malraux, intelectual y político francés conservador, ministro del presidente Charles de Gaulle, decía que en su época la política había reemplazado al destino. Es decir, no estamos predestinados a nada.
Años atrás, el retiro del Estado para dejar campo libre al sacrosanto «libre mercado» era la consigna que el «destino» nos había adjudicado, contrariando el pensamiento del ilustre francés. Épocas de competitividad, apertura comercial y financiera, flexibilización y desregulación del mercado de trabajo, era nuestro predestino.
Corrían 1995 y 1996. Una propaganda de la época reflejaba bien ese pensamiento. Aparecía un hombre que para promover las AFAP se ponía la mano en el bolsillo derecho, no en el izquierdo, ¡faltaba más! y decía apasionadamente ¡hacé la tuya!
Escribir sobre seguridad social, que tiene que ver con el mediano y largo plazo, cuando los paros, ocupaciones, rapiñas, asaltos, muertes, etc, son más atrayentes y venden más, parece por lo menos aventurado. Pero como en política lo real es lo que no se ve, y no hay predestino que valga, hagámoslo. Faltando 16 meses de gobierno es bueno que hagamos un balance.
Este Ministerio de Trabajo y Seguridad Social que tengo el honor de integrar, se siente orgulloso. En primer lugar, por haber tenido la iniciativa del Diálogo Nacional de Seguridad Social, cumpliendo con un mandato presidencial. En segundo término porque fue en ese ámbito, en coordinación con los ministerios de Economía, Desarrollo Social, Salud y el Banco de Previsión Social, que surgieron proyectos de reforma jubilatoria y seguro de paro. El primero facilitando, entre otros varios aspectos, el acceso a jubilaciones, rebajando a 30 años los exigidos para configurar causal. El segundo, ampliando la cobertura y adecuando a las exigencias actuales una legislación cuyos orígenes se remontan 50 años atrás. Ambos proyectos tienen media sanción parlamentaria.
Fuera del ámbito del Diálogo Nacional, los ministerios de Trabajo y Seguridad Social y de Economía y Finanzas, en acuerdo con trabajadores y jubilados del gremio bancario, la representación de los bancos y de la propia Caja Bancaria como institución, acordaron reformarla. Su crisis venía siendo anunciada desde los años 80 del siglo pasado. ¿Por qué no se reformó antes? ¿Hay respuestas? El proyecto está a estudio del Parlamento, al igual que el de la reforma del Servicio de Retiros y Pensiones Policiales.
Dejo para el final la reciente aprobación de dos leyes trascendentes para dos sectores clave: construcción y artistas. La primera corrigiendo errores históricos en la forma de liquidar las jubilaciones, que vienen de más de 35 años atrás. Un recuerdo para el querido «Canario Torres», luchador incansable en el tema.
¿Cuánto tiempo hace que los artistas, sector que es orgullo nacional, golpeaban puertas tratando de que se les reconociera su calidad de trabajadores y que se les reafirmara con precisión sus derechos a la jubilación? Hoy se ha sancionado una ley al respecto. Me invaden entrañables recuerdos, fundamentalmente vinculados a dos queridísimos amigos. Siendo abogado del SUA tuve la suerte de conocer al hermano «argentino» Prous y al increíblemente único Dr. Andrés Castillo. Reuniones en AEBU, en la sede sindical, viajes varios al Interior, me dejaron imborrables recuerdos de ambos y del sindicato.
Alguien decía: algo está fermentando en la sociedad. No sé si es vino o vinagre. Los escépticos dicen vinagre. Yo creo lo contrario: es vino. Este gobierno, además de cumplir promesas electorales, cree tener claro para qué gobierna. No estamos predestinados a nada. Tenía razón André Malraux.
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