La inseguridad, tema de la derecha en América

A usted todos los días le hablan y lo asustan con la inseguridad por lo que no debe causarle extrañeza lo del título (y la expresión no es mía sino de un hombre que sabe mucho del tema, Luis Tibeletti) ya que es muy real: «La inseguridad es el tema de la derecha en toda América». Tibeletti no es uno de esos tipos políticos con pocos votos o periodistas antigubernamentales, sino nada más ni nada menos que un conceptuado secretario de Seguridad Interior de Argentina, que fue más lejos y dijo también: «El tema forma parte de la campaña de centroderecha en América Latina que, como no puede hablar de lo económico, se dedica a colocar como único tema el de la inseguridad. La inseguridad es un problema muy grave, dijo también el experto. Pero como está demostrado por toda la ciencia criminalística, está relacionada con los problemas de violencia social que generó el crecimiento de la brecha en la distribución del ingreso. Cuando no se hace referencia a esta relación, se hace un uso espurio, electoral, de la inseguridad». Como en otros países han aparecido últimamente en Uruguay «campeones» del asunto inseguridad. Estados Unidos tuvo uno muy admirado hasta hace pocos años, Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York. Cuando Al Qaeda llevó a cabo la voladura en las Torres Gemelas, millones de norteamericanos se preguntaron: «¿Y la seguridad, dónde estaba?». Mauricio Macri aquí más cerca, junto al seudoingeniero Blumberg, en tren de querer desprestigiar al gobierno de Kirchner, recorrieron el país asustando gente y prometiendo mano dura con la delincuencia. Macri, presidente y fanático de Boca Juniors, nunca fue capaz de contener a los «barrabravas» de su club con Rafael Di Zeo a la cabeza. Blumberg, que le mintió a la gente haciéndose pasar por ingeniero sin tener título, reveló compartir ideas nazis o poco menos para combatir la inseguridad, si bien es lamentable la muerte de su hijo secuestrado por delincuentes comunes. Predicando métodos seguros contra la inseguridad, Joaquín Lavin en Chile no pudo derrotar a Bachelet. Menos aún en Brasil, Claudio Lembo gobernador de San Pablo y enemigo acérrimo de Lula, que con amplio respaldo de su pueblo fue reelecto.

Como si todos estos ejemplos no importaran, ahora un informe de «barómetro de las Américas», una encuestadora que no se sabe de dónde salió pero a la que muchos opinólogos de turno adhieren, habla de que poco menos de la mitad de los uruguayos, estarían de acuerdo en un golpe de Estado o violación de algunas normas jurídicas vigentes, en tren de mejorar la seguridad en el Uruguay. Realmente si los uruguayos nos consideramos bastante inteligentes, este «barómetro» con trazas de «pozo negro» nos demuestra lo contrario. Y nos lleva a preguntar: ¿si después de lo vivido con varios años de dictadura de militares golpistas, torturadores, asesinos y por supuesto, también ladrones, no será mejor tomarse la cicuta como en tiempo de los griegos o «volarse el mate» al estilo de «salvadores políticos» aparecidos en los últimos tiempos, siendo que comprobamos que casi la mitad de los orientales somos tarados? ¿Que hay inseguridad? ¡Claro que la hay! No sólo en Uruguay, aquí enfrente, en Argentina, un poco más lejos pero no mucho, en Brasil, en Colombia, en Centroamérica y hasta en los Estados Unidos o en la lejana y aparentemente tranquila Finlandia donde, vuelta a vuelta, un estudiante loco entra a una escuela y mata de un viaje a un montón de alumnos. Muchos de los que hoy día utilizan este caballito de batalla, hablan de juventud perdida, falta de policías, mano demasiado blanda con los delincuentes y falta de cárceles, entre otras «soluciones». Y muchos les preguntan también, «si este mal es tan viejo, cómo es que nunca le encontraron solución al tema, tras haber estado solos o coligados más de 100 años en el gobierno?» ¿O antes no había «chorros, maquiavelos y estafados» como dice Discépolo en su genial «Cambalache»?

Las reflexiones sobre el tema de la inseguridad llegan al colmo del paroxismo, cuando el editorialista de un matutino otrora nato colaborador de la dictadura, hasta mete en la bolsa a la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias, expresando que su salvación crea inseguridad a empleados de empresas prestadoras de dinero, ahora obligadas a afiliarse a la misma, de acuerdo a la nueva ley a estudio del Parlamento. Lo que no solo causa estupor sino también risa, dado que el editorialista pertenece a un partido político algunos de cuyos integrantes sí que crearon inseguridad robando en entes autónomos, realizando maniobras en organismos oficiales y otros «chanchullos» de resonancia en su momento, terminando procesados y presos y otros aferrándose a la «tabla de salvación» de algún fuero parlamentario. Por favor señores, hablando claro y mal: Ajaol… como rezaba un sello de goma que tenía mi jefe en una institución oficial, el que solía estampar en una hoja enviando a un cliente cargoso al despacho del gerente, el que sabedor de lo que significaba aquella original sigla, de buenas maneras se lo sacaba de encima. Ajaol para estos opinólogos y «barométricos» que, entre nosotros, quiere decir lisa y llanamente: A Joder A Otro Lado. ¡Así de simple!

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