Polo logístico regional, ¿utopía o apuesta?
En los últimos 30 años el país ha ido definiendo algunas ( no muchas) estrategiaspaís que han corrido suerte desigual. Desde el fracaso del país pesquero y país plaza financiera, políticas adoptadas e instrumentadas por aquellos que menos estaban capacitados (y mucho menos legitimados) para gobernar, hubo sin embargo aciertos como la forestación, las tecnologías de la información, la apuesta al Uruguay Natural, que han demostrado su validez y que de hecho se continúan valorando y profundizando.
La administración actual tiene también varias apuesta simultáneas: desde lograr políticas de Estado para la energía, la investigación, la educación, la salud pública y la seguridad pública hasta la definición de nuevas estrategias que sirvan de soporte al país para poder dar el salto de país subdesarrollado a una instancia superior. Una de las ideas es, naturalmente, intensificar todo lo relativo a las tecnologías de la información, TI, pero en realidad, ese plan abarca mucho más, en virtud de que se busca que nos convirtamos en un polo logístico regional.
Para ello necesitamos desarrollar, en primer lugar, nuestros puertos, luego las vías férreas y carreteras (de otra manera los puertos no tendrían razón de ser), así como el aeropuerto y meter el bisturí a fondo para convertirnos en un polo logístico proveedor de servicios de alto nivel como asesoramiento de todo tipo a empresas en todo el mundo. No se trata de una utopía. Tampoco de un objetivo que se logra en cinco años. Primero hay que buscar el consenso nacional, paralelamente, ir construyendo. La logística comienza en el puerto, y en eso estamos, se ha conformado por primera vez un sistema nacional de puertos en el cual todos ellos están siendo objeto de inversiones para mejorar su infraestructura. Por ahora no mencionemos al Puerto de La Paloma, que será la carta de triunfo de Uruguay de aquí a 20 años y que hoy existe solamente en las mentes de los gobernantes.
Sigamos el proceso, el segundo paso es contar con vías de comunicación terrestres (caminos, ferrocarril) que permitan llegar y retirar de los puertos las mercaderías y también trasladar por territorio nacional mercadería de la región en tránsito. Para ejemplificar el potencial de este proyecto se puede señala que aún en la etapa primaria en que estamos, por nuestros puertos, carreteras y aeropuerto (aún no tenemos tren) circula el 60% de las mercaderías que llegan al Mercosur. Se está trabajando fuerte en este aspecto infraestructural, más allá de algunas demoras en la concreción de los proyectos que han caracterizado a numerosas propuestas de esta administración, pero aun con ese handicap, hoy se puede apreciar un país diferente, un país en obra, con empresarios que creen en el futuro, dispuestos a invertir y apoyar.
Pero hay un tercer eslabón, el más anhelado, de este proceso de polo logístico regional. Se trata de contar con centros que se dediquen a incorporar tecnología, inteligencia, valor agregado a las mercaderías que transitan por nuestro país. Cuando consigamos que empresas con mercadería de alto valor agregado convengan con contar con una última etapa de incorporación de valor en nuestro país, estaremos muy cerca de lograr nuestro objetivo de superar la histórica dependencia ganadera del país. No resultan casualidad los viajes y contactos que ha estado realizando el presidente Vázquez en estos últimos tiempos si no perdemos de vista cuál es el norte al que se apunta.
Tampoco es casualidad que esta semana arribe a nuestro país una delegación empresarial belga de primerísimo nivel que viene presidida por el príncipe Philippe, puesto que ese pequeño país europeo se ha especializado, precisamente, en convertirse en un centro logístico que atiende una nada despreciable zona compuesta por Alemania, Dinamarca, Gran Bretaña, Austria y Francia. El acuerdo nacional impone ya que este tipo de proyectos no se realizan de un día para otro pero, si ya se ha podido alcanzar metas de largo alcance no parece inalcanzable lograr lo mismo con ésta que ya ha comenzado a convertirse en realidad.
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