Venezuela en la Expoprado 2008
Recientemente finalizó la edición Nº 103 de la Expo Prado y el stand de la República Bolivariana de Venezuela, una vez más, fue galardonado por el jurado nombrado por la Asociación Rural del Uruguay (ARU). Por tercer año consecutivo, se obtuvo el primer premio que se otorga al mejor stand en su categoría y por primera vez, la muestra venezolana obtiene el galardón como mejor propuesta entre todas las que participaron en esa feria internacional.
Ahora bien, más allá del orgullo que significa ver recompensado nuestro esfuerzo por mostrar parte de lo que somos y queremos ser, el mayor premio que hemos recibido ha sido el intercambio de impresiones, motivaciones, emociones y expresiones que pudimos tener con los centenares de miles de visitantes que compartieron con nosotros ese espacio de luz, música, color y sabor.
Por supuesto que agradecemos el hecho de que, luego de más de un siglo de tradición y éxito (103 años), la Asociación Rural del Uruguay, nos reconozca como amigos y aplauda nuestra obra, pero lo que más queremos destacar es que nos han permitido ubicar, en el corazón de El Prado, el mensaje de integración, hermandad, solidaridad y amistad de los pueblos de nuestra América en la lucha por demostrar que «otro mundo es posible», sobre todo en estos tiempos, cuando vemos que el fundamentalismo del mercado se hunde porque es imposible vivir o sobrevivir en él.
Esa experiencia se ha ido construyendo en todas las gestiones que hemos hecho con el pueblo y autoridades del Uruguay, pero es incomparable lo que se logra sentir y obtener durante las dos semanas de la «Expo», dadas las altas concentraciones de calor fraterno que transmiten los uruguayos y la curiosidad por descubrir qué es lo que está pasando en Venezuela.
El año pasado, nuestro país se presentó, junto con Bolivia y Cuba, en un stand dedicado a resaltar los logros de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA); en esa oportunidad, el ejemplo de integración, recibió el premio en la categoría correspondiente a «Cámaras de Comercio y Embajadas», con el cual Venezuela alcanzó, por segunda vez, ese reconocimiento, habiéndolo recibido individualmente en 2006.
En la edición 2008, Venezuela presentó sus logros enmarcados en un ambiente que causó un gran impacto debido a su diseño, contenido, variedad, colorido, cordialidad, gastronomía y, en general, nobleza y entusiasmo por dar a conocer algunos de los elementos representativos de la realidad que vivimos los venezolanos y venezolanas, especialmente la que se ha evidenciado durante la última década de transformaciones sociales, culturales y económicas.
En esta oportunidad, se colocó el énfasis en la promoción de la integración de América Latina y el Caribe, ratificando que «nuestro norte es el sur» para impulsar la cooperación entre nuestros pueblos. Una manera de simbolizar cómo esa conciencia penetra en el alma y mente de nuestra gente, fue la representación que en nuestro stand se hizo de la obra de uno de los más grandes artistas venezolanos Jesús Soto justamente nacido en Ciudad Bolívar (Angostura), la región desde donde nuestro Libertador trazó las líneas maestras de la integración latinoamericana.
El bosque de cuerdas («los penetrables de Soto») que el visitante lúdicamente tenía que atravesar para ingresar al salón de Venezuela, es como lo que estamos tratando de construir al superar los obstáculos, al vencerlos con alegría, y tener la certeza de que podremos conseguirlos de nuevo, pero que serán penetrables y vencibles.
Por todo eso estamos de pláceme.
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