Una respuesta a la inseguridad
El miércoles pasado tuvo lugar la tan anunciada conferencia de prensa ofrecida por la ministra Daisy Tourné para exponer el Esquema Integral de Seguridad Pública. Tal es la respuesta del gobierno a los reiterados reclamos de la población que se siente cada vez más insegura en razón del aumento sostenido de actos delictivos.
Es preciso tener en cuenta que esa sensación de inseguridad que percibe la población, si bien no es caprichosa ya que la realidad indica que han aumentado los delitos contra la propiedad, viene siendo abonada por la oposición, que ha visto allí un aparente flanco débil del gobierno e intenta explotar esa percepción con fines electorales. Pero tonto sería negar que objetivamente los ciudadanos se sienten expuestos a robos, rapiñas y copamientos –algunos particularmente violentos– que han tenido el efecto de atemorizar a la población.
Más de una vez nos hemos ocupado, desde estas páginas, del delicado problema. Hemos sostenido que las soluciones verdaderas deben apuntar a las causas profundas del fenómeno, esto es, a la depauperación de la sociedad, a la fractura del tejido social, a la marginación, a la exclusión del sistema educativo, al descaecimiento de los valores y un sinfín de causas que están en el origen del problema.
Ahora bien, con ser esto cierto, la realidad indica que, junto a medidas concretas para atacar la etiología del fenómeno (políticas sociales, generación de empleo, mejora del salario, educación, etcétera), es menester disponer otro tipo de medidas para combatir la ola delictiva. Sabemos y lo reiteramos–que las soluciones represivas no resuelven el problema, que las cárceles no pueden seguir albergando más infractores; pero la realidad exige, al menos en el corto plazo y como respuesta de urgencia, que la Policía actúe con eficacia en su tarea represiva pero sobre todo preventiva.
Desde la asunción del gobierno actual, ha habido una mejora notoria de la labor policial. Eso es innegable: la Policía está logrando capturar delincuentes; resuelve casos con eficiencia; aporta pruebas a la Justicia; y ha obtenido triunfos resonantes en el combate al tráfico de drogas y al contrabando. Sin embargo, atendiendo a los insistentes reclamos de la población, el gobierno ha resuelto enfrentar el problema, analizarlo a conciencia y ofrecer un paquete de soluciones de neto corte policial de modo de abatir la ola delictiva y traer tranquilidad a la población.
En nuestra edición de ayer hemos informado convenientemente de dichas medidas anunciadas por la ministra Tourné. En este editorial nos proponemos destacar algunas que nos parecen especialmente acertadas. En primer lugar, el papel asignado a las comisarías barriales, centros policiales en contacto directo con la gente del lugar, cuyo personal se verá incrementado en lo inmediato en 150 efectivos; se trata de funcionarios que desarrollan actualmente tareas de oficina y que irán a engrosar las filas de agentes. Por otra parte, está previsto que en los próximos cuatro meses se incorporen 300 nuevos policías destinados al patrullaje, tarea ésta que apunta a la prevención aunque sin dejar por ello su tarea represiva.
Otro aspecto de relevancia será la presencia de oficiales en tareas de calle, como forma de orientar a los subalternos, de estimularlos, de controlarlos y de evitar los posibles excesos que éstos pudieran cometer. Luego, señalaremos la incorporación de medios tecnológicos de modo de dotar a la Policía de herramientas más eficaces para su labor.
Y finalmente, los mecanismos para la atención a las víctimas de delitos, con un equipo interdisciplinario adecuado, de modo de contenerlas y ayudarlas a superar trances traumáticos.
Entendemos que estamos ante una respuesta gubernamental seria, factible y adecuada. Esperemos que la aplicación concreta del plan colme las expectativas de la población.
Compartí tu opinión con toda la comunidad