Equipo Mujica: hechos contra demagogia
Me consta la honda y permanente preocupación de los compañeros del Espacio 609 en procura de aportar ideas renovadoras que contemplen necesidades de los ciudadanos hacia el país que se quiere continuar cambiando para bien desde el pasado 2005. Apoyando a don José Mujica el senador, antes ministro y futuro candidato a presidente, nuestro grupo Atabaque, original y atípico, integra dicho sector político junto a los hermanos del MPP, Claveles Rojos, Participación Masoller, Cap L y otros.
No creo que los programas de gobierno sean inmortales aun con el enorme esfuerzo que supone consensuar ideas y métodos. Basta que se entronice en el poder un partido contrario y las doctrinas de la Administración saliente tendrán por destino el tacho de la basura. Posteriormente las realidades sociales y políticas lógicamente cambiarán y será necesario repensar rumbos y diseñar nuevas propuestas. Si hoy pareciera que se habla de candidaturas más que programas no es porque no se estén discutiendo estos últimos.
La prensa lleva el escenario hacia lo que vende más propaganda, tal vez explotando la tendencia lúdica inherente al público telespectador, radioescucha o lector, aunque intuitiva o certeramente la gente sepa que detrás, o más bien delante de los nombres de compañeros distintos, también hay modelos de gobierno con matices y estrategias diferentes para encarar la misma finalidad frenteamplista. Igualmente sabemos que con esto no jugamos pues está en nuestras manos decidir qué Uruguay queremos. «Primero tengo que saber la melodía», ha dicho en alguna oportunidad el senador Mujica, y eso supone darle importancia suprema a las formas y decisiones acordadas que deberá aplicar llegado el caso, como buen militante que es antes que nada.
En cuanto a las virtudes que visten a los candidateables, resalto un rasgo especialísimo del gobernante emepepista, seguramente inédito en el tránsito parlamentario de todos los tiempos uruguayos si de justa distribución de la riqueza se trata, y de que a nadie le falte nada según sus capacidades, posibilidades y trabajo. Por decisión de don «Pepe», los parlamentarios de su sector desde que asumieron la presente legislatura, cobran con topes máximos y el excedente va para la tarea común. El sobrante de los sueldos públicos de confianza, que son como sesenta entre ellos los del intendente de Montevideo y los legisladores la mayor parte va para el Fondo Raúl Sendic, iniciativa que financia casi dos mil proyectos productivos, otorgando préstamos sin intereses y pidiendo como garantía el respaldo de algún vecino o de personas que den su palabra.
También se utiliza dinero para un fondo solidario interno de la agrupación política, que cubre la atención de compañeros en caso de enfermedad, internación u otros imprevistos importantes, solucionando temas de funcionamiento institucional como vivienda y locomoción para los que vienen del Interior. Sí, leyó bien: cobran menos de treinta mil pesos cuando podrían tener cinco o seis veces más todos los meses. Aquí no hay demagogia sino situaciones concretas. Un claro ejemplo de predicar con hechos acerca de la sociedad deseada, más solidaria y menos individualista. Los dirigentes frenteamplistas todos aman la causa de los pueblos, algunos se consustancian con ella.
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