Siria: asesinan a Hisham Al-Labadanil
La singularidad de la muerte de Hisham Al-Labadanil, secretario del jefe de Hamas, Jaled Marshal, significa algo mucho mayor que un simple asesinato.
Marshal, el principal dirigente de Hamas, luego de su expulsión de Jordania hace diez años, se vio obligado a retirarse de Siria recientemente donde se mantuvo viviendo casi once años, partiendo rumbo a Sudán. Todo de acuerdo a fuentes creíbles que llegaron a mi poder, junto con el informe del asesinato de su secretario en Siria, muerto a tiros en la ciudad de Homs. Se supone que el propio régimen de Asad, presidente de Siria, es el brazo ejecutor en este segundo asesinato político en lo que va del año; sería parte de a una clara estrategia por parte de Siria, de alejarse de los grupos fundamentalistas y sobre todo teocráticos, como el Hamas. Lamentablemente, en la región las disputas de los movimientos políticos se mueven en forma violenta como este asesinato, en completa diferencia de lo que es costumbre en nuestro entorno político. Siria, en su doble juego, en su proyectada transición política, trata a la vez de alejarse del régimen teocrático iraní, aunque sigue aún en dependencia del mismo. Este asesinato es un claro mensaje para Hamas de no seguir interrelacionado con Irán, si desea su apoyo, hoy relativo.
Siria teme un conflicto, al desprenderse en todas sus dimensiones con el régimen Iraní, por eso comienza a fragmentar lentamente sus vínculos y de sus aliados con ese paradigma. El régimen secular sirio se ve cada vez más comprometido, tanto en lo interno como externo, con el fanatismo teocrático de gobierno Iraní, temiendo que internamente crezca como en el Líbano una fuerza que atente contra su propio régimen. Por esta misma razón Asad demoró en dar la noticia casi cinco días después, del asesinato de Hisham Al-Labadanil.Hamas todavía sigue desmintiendo tanto el traslado obligatorio de su autoridad máxima que vivía en el autoexilio Jaled Marshal, negando que el mismo haya sido por la expulsión nuevamente de un país musulmán, hacia Sudán y de igual forma guarda un sagrado hermetismo sobre el asesinato reciente de su secretario. Estos hechos debilitarían su imagen política de su gobierno de facto en Gaza. Donde la Organización Al Fatah a través de la Autoridad Palestina están cerca de llegar a un acuerdo global con Israel, situación que le haría perder seguramente su gobierno de facto en Gaza.
Asimismo, las conversaciones indirectas y directas (semisecretas) entre Siria e Israel, siguen marcando un claro paradigma sirio, un nuevo juego en el tablero de ajedrez. Para Siria las conversaciones de paz con Israel pasan a ser cada vez más imprescindibles para alejarse del fundamentalismo islamista del régimen iraní (hoy en dependencia), ya que Siria sola no se solventa y trata a través de la paz con Israel, de conseguir un salvoconducto económico (de desarrollo) con alternativas diferentes en Europa, u otros centros económicos.
Mientras tanto Israel, increíblemente, alejada de darle cualquier tipo de apoyo logístico a su aliada (por necesidad en seguridad) de los EEUU, en el enfrentamiento gigantesco por su trascendencia cuantitativa: la guerra en Irak y Afganistán. Israel pasó de hecho a ser estratégicamente un punto de referencia muy singular en la región. Pasa a encabezar Estados regionales de carácter casi secular en una geografía donde los extremos religiosos son de una trascendencia peligrosa, por ser expresiones políticas-armadas, fundamentalistas, a veces terroristas y el peor de los casos lo teocráticos (Irán). Parecería que con el alejamiento de la guerra fría, Israel con un sinnúmero de errores y apoyos al gigante del Norte, pasa a ser un paradigma de salida y posible alianza, para los palestinos de Cisjordania (Al Fatah), para Siria y una referencia de Hamas, que no quiere quedar aislado en Gaza si se forma el Estado Palestino con Cisjordania como cabeza del mismo. La propia Jordania mira a Israel como un centro secular republicano. Mientras que Egipto, unos de los primeros movimientos nacionales de liberación nacional (secular) de la región, que logró su independencia, hoy lucha en su interior contra fuerzas regresivas fundamentalistas, que frenan su desarrollo y tienen diversas formas terrorista, como por ejemplo «la hermandad Musulmana», que acosan permanentemente al gobierno formalmente elegido y fueron parte del asesinato del entonces presidente Sadatt. Israel, a pesar de los asentamientos nuevos y de recientes hechos discutibles en Gaza, pasa a ser hoy con su espacio geográfico casi microscópico en la región, frente al mundo musulmán, doscientas veces mayor que él, un factor dialéctico o de posible paradigma, entre los que niegan la teocracia y son seculares y los fundamentalismos: aquellos que se afirman en políticas basadas en divinidades de filosofías idealistas, a través de su interpretación singular del Corán (islamistas).
En la dialéctica posguerra fría, el Medio Oriente dejó de tener una clara división como antes se reflejaba y hoy tenemos enfrentamientos entre codicias del imperio americano, el fascismo de regímenes teocráticos (Irán) que su oposición a los EEUU no significa una lucha progresista, sino un fascismo que compite con un imperialismo. Ninguno de ambos bandos puede ser aliados serio de la izquierda, son enemigos ideológicos indudablemente. Israel, que no es ningún santo, aparece paradójicamente como una referencia o aliado del mundo secular. Estamos en parte viviendo en la región, situaciones como la Edad Media, e Israel en parte representa el Renacimiento en la región.
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