¿Una puñalada trapera para "El Guapo"?

Muchos de los que tenemos largo camino recorrido en el periodismo, de un tiempo a esta parte no salimos del asombro. Por un lado, por las repetidas mentiras que se lanzan como noticia cierta, siendo que a los pocos días, a veces nada más que horas, se comprueba su falsedad. Que no es sólo atribuible a un simple error sino, hablando pronto y mal, a «mala leche».

Del mismo modo que hay periodistas que mienten, incluso aludiendo a información recibida de «altas fuentes confiables» que no existen, sencillamente porque esas fuentes no dan información a esos periodistas, ahora proliferan los legisladores que ven «fantasmas» por todos lados, hablando de corrupción que no se comprueba e incluso detalles de la vida personal o familiar de otros legisladores o integrantes de órganos de gobierno, cuya conducta se pone en tela de juicio, sin ton ni son, lo que parece más propio de programas de chismes de esos de los que tanto disfruta alguna gente, que más que hacerse mala sangre por los suyos, se divierte con los que padecen los ajenos.

El otro día, un diputado nacionalista, por poner un ejemplo, puso el grito en el cielo porque el Mides había convocado a algunos periodistas para sugerirles de qué modo tratar el tema de la violencia doméstica en sus medios. Por cierto que sin ninguna intención de dictarles normas, sino simplemente de mejorar de manera de no herir la sensibilidad ciudadana que, incluyendo niños, suele ver los informativos de televisión. Que les guste o no, dedican gran parte de su tiempo a la información policial, relegando otras de mucho interés público de las que el grueso de la población no tiene otro medio, salvo la radio, de enterarse.

No menos asombroso es lo ocurrido ahora con otro legislador nacionalista que, en su afán de tratar de demostrar que un colega del Frente Amplio incurrió en graves delitos, que distan de existir, agrega también que el acusado no cumple con una pensión alimentaria para los hijos de una ex esposa, con la cual, vaya casualidad, ¡nunca los tuvo! Y que ya ha hecho meditar a otros que deben gastos comunes en su edificio o están atrasados en dos cuotas del auto que compraron, si también en temas muy familiares y personales de ese tipo, nada menos que un senador de la República no los ventilará en la prensa o en el Parlamento. Lo que no parece estar a la altura de un político de tamaña investidura.

Volviendo a los periodistas y a algunos líderes políticos de la oposición, amén de algunos encuestadores, ¡qué preocupados que están con quien será el «presi» y quién el vice en la fórmula del partido gobernante en las próximas elecciones! Poco o nada les interesa quién acompañará en la fórmula a Lacalle o Larrañaga, quién a Bordaberry, y menos aún a Amorín Batlle, Hierro López o Vidalín. ¡Qué va! Su interés, aprovechando para dar más y más «manija», está en buscar una pelea que no existe entre Astori y Mujica, fórmula que por otra parte es la que más le gusta al Presidente de la República y que casi seguramente, para desdicha de la oposición, será la que en 2010 pondrá de nuevo al tope del marcador a la izquierda. Porque les guste o no a los que en los últimos años tan poco hicieron por el Uruguay, hoy tanto internamente como desde el exterior, se lo ve marchando viento en popa como nunca, con récord en exportaciones, un PBI que crece sin cesar, una desocupación que ha bajado a niveles increíbles, con disminución de la pobreza y una permanente llegada de capitales que ven en nuestro país un centro de inversiones con un respeto jurídico que no existe en otros países de América.

La oposición, en cambio, sigue sin dar «pie en bola». No le viene bien el Hospital de Ojos, no le sirven las computadoras dadas a los escolares, critican si UTE y Ancap suben las tarifas porque el petróleo aumenta y cuando baja, si aquellos entes las bajan tampoco les sirve. No les sirve el precio del boleto porque sigue en niveles de hace más de dos años. Menos aún los contenedores de basura festejando cuando los queman. No les sirve nada. Y ni siquiera entre ellos se respetan porque mis corazonadas, que rara vez me fallan, me dicen que una nota aparecida el domingo en El País, relativa a quiénes serían las «primeras damas» del futuro gobierno, constituyen en sí una «puñalada trapera» para Larrañaga que, curiosamente, es el único que por desavenencias matrimoniales se halla separado de su cónyuge, lo que constituye una situación tan personal como para que el mismo matutino haga una aclaración por separado que, lejos de favorecerlo a nivel popular, más perjudica a «El Guapo». Que nos consta, como en la elección anterior, anda muy pero muy caliente, presumiendo que este «golpe bajo», posiblemente vino del seno de su propio partido. ¡Que ya es decir!

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