Patada de burro viejo

La paz imposible en Palestina

En conexión con las llamadas tratativas de paz en Palestina, Clinton vuelve a sus opiniones supuestamente neutrales pero que a la hora de la verdad son parte de su apoyo a Israel. Habla de frenar la violencia cuando en el origen de la actual violencia está la más infame y peor de las violencias: haber despojado a los palestinos de la mitad o más de su territorio para entregarlo a judíos alemanes, franceses, argentinos, uruguayos, suizos, etcétera, que no tenían derecho alguno a desalojar a los palestinos de sus propias tierras. Lo cual llevaron a cabo con la complicidad de las grandes potencias, Inglaterra y los EEUU a la cabeza. Allí reside la violencia e infamia iniciales, que sigue y seguirá siendo el origen de la protesta y resistencia de las víctimas, los palestinos, ante los desmanes de los victimarios judíos apoyados y armados por el imperio de los EEUU.

Ahora Clinton pide –disfrazado de joven rubio, buenito, de ojos azules– pide, decíamos, a más de tres millones y medio de palestinos despojados, que no intenten volver a sus tierras ocupadas por los invasores judíos expresados en el «estado» de Israel, cuyos espurios orígenes se conocen bien. Para lo cual cuenta con un colaboracionista corrupto, Yasser Arafat, dócil títere ante el imperio y colocado de espaldas al sector patriótico y combatiente de los que fueron sus compatriotas.

Recordemos la Resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas que en 1947, sin tener potestades para ello dividió en dos las tierras palestinas y asignó a los judíos las mejores tierras y las posibilidades de control del territorio en su conjunto. De allí la diáspora de palestinos que en cifras millonarias han tratado de afincarse donde fuera posible, incluso en el Uruguay. Una infamia que algún día tendría reparación, no cabe duda, pero una violenta reparación, más violenta quizá que el despojo que tal infamia conlleva.

¿Acaso Clinton no sabe que cuanto aduce ante los patriotas palestinos está viciado de falsedad? ¿Acaso puede ignorar o tratar de ignorar los sagrados derechos de todo patriota, tales como los palestinos resistentes a expulsar a los invasores extranjeros? En realidad finge ignorarlo para dar pleno apoyo a sus agentes en el mundo árabe, disfrazados una vez más de víctimas cuando son realmente los victimarios, cosa que no ignora la gente común pese a la desinformación que le ofrecen los media. ¿Acaso puede negarse el derecho palestino a defender lo suyo con piedras y palos, en el mismo clima de carencias que envolvía a nuestro Artigas dispuesto a luchar hasta con «perros cimarrones» en caso necesario?

En tal sentido, las luchas de los patriotas palestinos se ven como paralelas a las de Artigas y sus seguidores ante otro invasor no menos infame, la España colonialista y racista.

Queremos pensar que quienes creen en una posible justicia verán, algún día no lejano, cómo los invasores serán expulsados porque quienes hoy son las víctimas tienen el derecho a rebelarse. Es lo que corresponde en las perspectivas de la historia en la cual parecería que acaban triunfando los que no renuncian a sus legítimos derechos.

Dígase también que el sector progresista judío aunque acepta la existencia de Israel no avala la represión israelí como puede ver el lector si se remite a personalidades como Timerman, Menuhin, Chomsky, etc., todos ellos intelectuales judíos de diversa nacionalidad que defienden a los palestinos ante la agresión y la discriminación israelíes.

Ante la resistencia palestina no falta quien habla de atentados contra la paz y cabe decir si acaso una paz injusta basada en el despojo es una verdadera paz.

¿Piensa Clinton que con los retiros parciales de tropas de Cisjordania y Gaza se está cumpliendo con la justicia? ¿Acaso el reconocimiento de las colonias judías puede pagarse con compensaciones territoriales?

Es por eso que los llamados «atentados» van a proseguir junto con los palos y las piedras, únicas armas de los palestinos. Van a seguir los «atentados» porque nunca habrá paz basada en la injusticia y el robo. Cuanto propone Clinton es pura estafa, la forma exterior de su acuerdo de fondo con los judíos de su país y de Israel. No puede hablarse de rebrote de violencia ya que, como se dijo, la violencia empieza en 1947 con la división de Palestina.

¿Cómo puede hablar de atentados contra la paz a lo que es la justa réplica a la discriminación racial, el despojo y la persecución? ¿Es posible acaso que coexistan la paz y la injusticia? Por eso hablar diciendo que Jerusalén es la piedra de la discordia, es totalmente falso. Jerusalén es solo una cuenta del rosario y seguirá siéndolo mientras exista un Estado judío soberbio y represor, armado hasta los dientes por los EEUU para ir cumpliendo paulatinamente, un atroz genocidio contra los palestinos.

Toda paz sin justicia no es paz, es la paz que propone Clinton; en el mejor de los casos podrá lograrse un cese del fuego y las hostilidades pero nada más, nada que pueda llamarse paz. Sin el respeto a los derechos palestinos, allá la paz es imposible; más grave todavía cuando se pretende hacer vivir a los ciudadanos palestinos en «bantustanes» a la manera racista sudafricana.

Lamentablemente, todo muestra cómo el plan de exterminio racial concebido por EEUU e Israel, se va cumpliendo paso a paso en forma inexorable ante la mirada indiferente del mundo árabe apoyado en sus negocios petroleros mundiales.

* Escritor

 

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