Tota

Víctor Rossi *

La muerte de Tota Quinteros nos ha golpeado a todos en lo más profundo del alma. Su lucha significó una brega permanente en procura de conocer la verdad sobre lo ocurrido con los patriotas desaparecidos durante la dictadura.

Tota y Elena, su hija secuestrada de los jardines de la Embajada de Venezuela, se transformaron para todos los uruguayos demócratas en un solo símbolo para todo un pueblo que quiere encontrar la paz, conociendo y sin eludir los trágicos hechos del pasado.

Tuve el privilegio de compartir responsabilidades con Tota, durante el primer gobierno frenteamplista de Montevideo. Con sus años a cuestas y con la salud dañada, con su dolor en el corazón, con su bastón que parecía la prolongación de la mano del pueblo que la ayudaba a transitar por la vida sin odios ni rencores, pero sin olvido. Con la firmeza de quien sabe que más temprano que tarde la verdad resplandecerá para que llegue, entonces sí, la auténtica pacificación de las almas.

Ella había sido electa edila departamental en representación del Partido por la Victoria del Pueblo y le tocó ocupar la Presidencia de la Junta Departamental durante 1992, alguna vez me comentó lo lejos que estaba de imaginarse poco tiempo antes, que el camino emprendido la iba enfrentar a tamañas peripecias, que por otra parte, jamás rehuyó cumpliendo con creces, a lo Tota. Sana de espíritu, trabajó siempre con optimismo y alegría, preocupada por temas de la comunidad, con una sensibilidad a flor de piel a favor de los más humildes y una abnegada vocación de servicio.

El dolor que escondía en lo más profundo de su ser, no le impidió en ningún momento cumplir con sus responsabilidades y abarcar temas de distinto origen.

Mostrando en cada instancia su deseo por construir, por avanzar, por participar activamente de los sueños colectivos.

Su lucha personal por encontrar los restos de Elena quedó inconclusa por su desaparición física, pero su ejemplo de madre y de militante social y política nos compromete a todos para que algún día sus restos y los de su hija se encuentren en algún lugar, como símbolo de que las sombras de terror se disiparon para siempre.

Ese es el camino en que trabaja hoy la Comisión para la Paz, que cuenta con el apoyo explícito del EP-FA y de su presidente el compañero Tabaré Vázquez. No es el único camino, no es la única búsqueda, que todos los esfuerzos en la lucha por la verdad se inspiren en el ejemplo de dignidad, ternura y valentía que nos supo trasmitir a todos, la querida Tota.

Representante Nacional – Encuentro Progresista-Frente Amplio, 738

 

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