El efecto Mujica

El tema que nos ocupa hoy hace referencia a mucha gente, a compañeros, a ciudadanos en general quienes todavía no han tenido ni el descanso ni el tiempo para llorar a sus muertos… enfermos, castigados cruelmente por la dictadura, desaparecidos. Estamos hablando de quienes en un momento de sus vidas, hicieron lo que creyeron bueno hacer en defensa de las instituciones… un verdadero pacto de sacrificio en defensa de las libertades, sin necesitar ningún papel… Frente a la dictadura, no había otra posibilidad. Los archivos son los testigos silenciosos de lo que se dijo tantas veces, y no es posible escapar a ello. El tiempo nos dirá quienes éramos y quienes somos… aunque pensemos que el tiempo todo lo borra, craso error. Ya no se puede borrar con el codo lo que se afirmó en su momento. Y las investiduras tampoco avalan el quedar en silencio para pasar desapercibido… Sobre la firma de Mujica para anular la ley de impunidad se ha gastado mucho papel y mucha tinta para decir poca cosa. Pero sucedió lo que cabía esperar… se movió la mata y cayeron las primeras hojas! No sabemos, ni creemos tener el tarot que nos permita saber, con antelación los hechos que vendrán… sólo queremos entrar en un enfoque diferente que nadie menciona: el efecto Mujica. «El último Congreso del Frente Amplio, y posteriormente un plenario, resolvieron apoyar la campaña de firmas con la intención de anular la ley de impunidad. Por esto firmamos positivamente y exhortamos a nuestros compatriotas a darnos el derecho a resolver como pueblo» (José Mujica). Como se verá, hemos tomado solamente dos aspectos que consideramos claros e importantes… y que no están dichos por el solo hecho de decir. Esto nos lleva a pensar que no lo dijo cualquiera… lo dijo un viejo luchador social… y con muy pocas palabras. Mujica no recurrió al mandato imperativo, ni a la obediencia debida, ni a la mera cuestión política. No se escudó en su Comité Ejecutivo para definir su pensamiento, que fue claro, breve… y con convencimiento.

Mujica, en pocas palabras, está manifestando que lo que determina el Frente Amplio hay que cumplirlo, porque sus organismos de conducción así lo requieren. Lo que hablando en buen romance quiere decir que todo el poder debe residir en las bases, y en los organismos mencionados, y que se debe cumplir con lo resuelto. En definitiva, está diciendo a esta altura de los acontecimientos, viendo cual es la voluntad de su partido, que el gobierno se debe supeditar al partido y no el partido al gobierno. E invita, sin comprometer, a todos los ciudadanos a firmar este documento para que el pueblo decida.

El efecto Mujica, no tardó en hacerse sentir. Comenzó así una procesión de aclaraciones… y fueron varios los altos dirigentes partidarios que manifestaron que no firmarían por la anulación de la ley de impunidad. Porque no estaban de acuerdo o porque ya fue votada en su momento. Hasta algunos agregaron y se cubren, sin razón, diciendo que el partido no lo decidió orgánicamente. Otros que la firmarían «pero no pueden, o que lo harán» en la próxima legislatura, a veces pensamos que todo sale de la misma tienda… sólo por coincidencia. El Partido Nacional dice que si el Frente Amplio presenta el pedido de anulación en cámara la votan a dos manos. Y otros dicen que no firman porque ya firmaron en otro tiempo ­todavía no se dan cuenta que las puertas no se deben cerrar­. Y existen los que dicen que la ley no se puede anular… Cada cual, ciudadano de este país, tiene derecho de decidir sus actos sin presiones de ninguna clase… el pueblo, toda su gente, sus políticos en general. Y es saludable que así sea. Y nosotros tenemos el derecho de pensar que si el pueblo quiere, se puede.

Los que tienen derecho limitado a manifestar públicamente sus pensamientos contrarios sobre este tema, son quienes detentan cargos políticos dentro del partido de gobierno. Porque en definitiva, toda expresión contraria a las decisiones de la fuerza política a que pertenecen, se convierte en un boomerang contra su propia base. Pero está bien que no firmen… de alguna forma hay que manifestarse. El problema no tiene que ver con nosotros, es con su conciencia y creemos que no da para más. Bienvenido Mujica y todos los compañeros, no tanto quizás por su aporte a la anulación de esta ley absurda, sino porque su efecto ha determinado el pronunciamiento único en el partido de referencia, único en el campo político, tal vez el comienzo de una nueva y definitiva época para el país: todo el poder a las bases y al pueblo.

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