Prudente y la seguridad

Escrito por: Por Leopoldo Amondarain Convencional del Partido Nacional

Domingo 07 de septiembre de 2008 | 6:58
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Durante casi 24 años fui dirigente de fútbol. Ignoraba, siempre se aprende algo nuevo, que los referis, según “inteligentes” justificaciones, son responsables de la seguridad pública fuera del perímetro deportivo o cancha. ¡Macanudo!

El señor Prudente y demás colegas del referato futbolero, además de saber, conocer y dominar aplicando leyes de juego que rigiendo los 90 minutos de un partido deben ordenar dentro de ese cuadrilátero, deben saber e imponer siendo obviamente responsables de la seguridad fuera de ese perímetro de juego. O sea, en la calle, tribunas, escalinatas y hasta, por qué no, los canteros y parques que puedan circunvalar las canchas.

Deberán prever y evitar que tribus de energúmenos delincuentes fomentados por los dirigentes de los cuadros “grandes”, llamados “barras bravas” como real imitación de las agresiones ordinarias “porteñas” típicas, en verdaderos malones, maten, agredan, rompan y alteren el orden a los efectos de ganar un partido de fútbol.

¡Espléndido” ¡Llama la atención cómo a esta altura el señor Prudente no esté preso y procesado por no haber previsto y evitado estas realidades inherentes a su cargo.

Ahora bien, tratando de aplicar el sentido común, ¡para qué “carajo” está el Ministerio del Interior con su “amazónica” ministra, montada en su brioso corcel. “carabina a la espalda y sable en mano”, comandando su Estado Mayor y sus fuerzas de choque!

No quiero pensar “que está pintada” y que al igual que el resto de la ciudad enrejada y asolada, a diario en cualquier barrio es asaltada, asesinada y violada su población como en este caso sucedió en el fútbol, le siga endilgándole culpas a los presuntos opositores y prensa.

¡Estupendo!

Vale también un ítem para el señor Presidente de la AUF, doctor Corbo que, por añadidura, es abogado. Declaró a la TV y prensa en general que el árbitro señor Prudente debió obviar (o violar…) el Reglamento que él impone y es “su” obligación hacerlo respetar y cumplir a rajatabla y en aras del “buen funcionamiento” dejar que el Club Nacional entrase e hiciese lo que se le diera la gana y por ende todo lo que se le ocurriese. ¡Carajo!

¿Pa’ qué es el grande?

Menos mal que este presidente abogado y defensor supongo de las “leyes” es un “botija” jovenzuelo e inexperiente. Porque, de lo contrario, pensaría que está gagá y pronto para la internación en un Cotolengo senil. ¡Le queda muy grande el cargo!

El Club Nacional tampoco y con más razón al estar en su propia casa, está exento de las muy “flacas” responsabilidades y anémicas sanciones. Al igual que hace un par de años Peñarol, corresponsable de la muerte de un padre que esperaba con su señora y el hijito a varias cuadras del Estadio el ómnibus, se le sancionó con la pérdida de sólo 13 puntos.

Como si el precio de una vida valiese la mera colocación en la tabla deportiva.

Hoy los albos, por todo el “desaguisado”, con lesionados, agresiones varias y conmoción que pudo perfectamente culminar en tragedias mayores, pierde tres puntos o un partido!

¿Cuáles son las razones por las cuales se siguen permitiendo las “barras bravas” por sólo dos instituciones, no más, causantes al igual que el “lumpen” argentino, de todos los dramas que se producen en el fútbol?

¿No ha llegado la hora del gobierno nacional y el del fútbol de terminar con ese fenómeno “importado” y que las familias puedan volver a las canchas como sano recreo y diversión que debe ser?

En el básquetbol, en situaciones demasiado parecidas a estas, y hace poco tiempo, nada menos que el Club Goes, una gloria del baloncesto uruguayo, lo desafiliaron por un año. Cuando vuelva, recomienza en tercera de ascenso. ¡Qué tal!

Y que me perdonen los muchachos del viejo club, ¡se ganaron la sanción con justicia! O sea, las sanciones para ser efectivas y curar males definitivamente deben ser ejemplares.

Vale además otro agregado para los dirigentes del o los clubes responsables. No eran ni son siempre energúmenos desaforados los causantes. Los que están detrás, usan camisas y corbatas, trajes a la medida, tienen títulos universitarios y huelen a Paco Rabanne o Paloma Picasso.

¿A estos no les caben sanciones? Y después queda Prudente, claro, carece de hinchada y nadie “presiona” por él.

Sólo cumplió con el reglamento que debe aplicar sí o sí. Los clubes vienen de días de concentración.

¡Qué otra cosa se le puede ocurrir a los técnicos, que tuvieron tiempo de sobra para agregar a sus jugadores, impidiendo que entren a una cancha para dar instrucciones “esotéricas”.

Prudente incluso les comunicó con tiempo, por otro miembro de la terna que estaban sobre la hora y que obviaran el “tubo” entrando directamente, porque si no podían perder los puntos.

Un dirigente de Nacional, que salió en el momento ese, en TV, yo lo vi en el informativo con aire soberbio, mano abierta y extendida, se dio por aludido y hasta pareció decir: “esperen, nosotros somos los grandes”.

¡Felicitaciones Prudente¡ ¡Tuvo los pantalones bien puestos! ¡Del resto, incluyendo las autoridades nacionales, más vale sufrir de amnesia urgente! Son ineptos.

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