El problema de la vivienda hoy

Proveer alojamiento o hábitat, son y seguirán siendo los dos modelos en pugna, seguir agrandando la ciudad con o sin ciudadanía, con o sin valores, con o sin cultura alternativa al sistema imperante, el de «Hacé la tuya» vs. «Hagamos entre todos».

 

Esa cultura alternativa debe buscar y partir de nuestra rica historia como comunidad.

 

Esta dice, que cuando se toma la decisión en Buenos Aires de construir la ciudad de Montevideo (año 1724), 150 familias viajan desde dicha ciudad con sus sueños, desafíos, equipajes y los materiales de construcción para levantar sus viviendas. Las que harán por autoconstrucción, o sea el recurso central de este objetivo será el aporte directo de la mano de obra de las familias, principalmente.

 

En ese primer contingente cabe destacar la presencia de los abuelos de nuestro prócer Artigas, quienes serían parte de una nueva comunidad, de un modo comunitario de producción y de vida. Esta idea quedó en nuestras raíces más profundas, la vida compartida, el trabajo comunitario que lleva de la mano la solidaridad y la complementación.

 

Si recorremos nuestros barrios más humildes, cantegriles o asentamientos (que son diferentes pues los primeros fueron originarios de la emigración campo -ciudad, y los segundos, tuvieron su mayor auge en el empobrecimiento de los trabajadores urbanos expulsados desde la flexibilización del gobierno de Lacalle), veremos que las viviendas son producidas por sus propios habitantes, en forma individual o colectiva, cuestión que comprueba que la mayoría de ellos produce directamente sus casas y no se limitan a ser solo consumidores o simples demandantes.

Debemos con esta conjetura ubicar esta como una forma de producción social determinada y determinante, diferenciando la producción de vivienda social que realizan los promotores públicos y privados.

 

Vivienda de Interés Social vs. Vivienda de Interés de Lucro: una busca comercializar en el mercado habitacional, y otra producir socialmente bajo las modalidades de cooperativas, asociativas o ayuda mutua.

 

No debemos simplificar que el tema del déficit existente es puramente coyuntural, que es sólo un dato desigual de la oferta y la demanda.

 

Se trata pura y exclusivamente de las consecuencias de la desigualdad, o sea de la falta de oportunidades de igualdad; el acceso es a las oportunidades y no a las viviendas vacías, pues el sector de un millón de pobres, producto de la crisis de 2002, no podrá acceder a las famosas torres promocionadas en forma televisiva, anunciadas con inversión del Estado.

Creíamos que ese tipo de viviendas con costos de mansiones serían promocionadas y financiadas por los inversores privados del Dios Mercado tan anunciado por los libres pensadores económicos.

 

Las condiciones de endurecimiento para ingresar a Estados Unidos así como a España, predice que más jóvenes exigirán en un corto plazo calidad de vida (entre otros vivienda) aquí en el país, cuestión que encontraban afuera.

 

Como las primeras familias fundadoras de Montevideo hoy se demandará mayor afincamiento.

 

Los brazos están, la base y cultura comunitaria también, conquistemos recursos, pues lo que no se da, se conquista.

 

Alentemos la producción social de vida y condiciones dignas para su desarrollo, con barrios dignos.

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