Las juntas y sus ediles como cuestión fundamental
De algunas reformas constitucionales se está hablando por estos tiempos, y quiero aprovechar para hacer recordar que los curules tienen que ser reivindicados definitivamente.
Lo que en adelante digamos tendrá sentido si acordamos que todos hablamos e interpretamos del mismo modo el idioma español. De acuerdo al diccionario la etimología es el «origen de las palabras, razón de su existencia, forma y significado».
La acepción es: «Sentido que se toma una palabra o frase».
«Salario es: «Estipendio, remuneración de un trabajo o servicio», «en especial cantidad de dinero con que se retribuye a los trabajadores manuales».
Honorario es «que sirve para honrar». Dícese de quien tiene los honores y no la propiedad de una dignidad o cargo. Sueldo de honor. Estipendio. Sueldo por hacer un trabajo.-
Honor es: «Cualidad moral que nos obliga al cumplimiento de nuestros deberes».
Gratis es: «De balde, de gracia.
Viáticos es «prevención de provisiones o dinero para un viaje»; ¿ acaso se ve acá que gratis y honorario, quieren decir lo mismo? ¿o es una manera «fina» de confundir la acepción correcta de la palabra?
El artículo 10 de la Constitución dice que «ningún habitante de la República será obligado a hacer lo que no manda la ley ni privado de lo que ella no prohíbe. El artículo 54 habla de que todo trabajo debe tener una justa remuneración. El artículo 295 dice que «los cargos de miembros de las juntas departamentales y juntas locales serán honorarios». La palabra gratis aparece en los artículos 44 y 71 sobre proporcionar gratuitamente los medios para la atención de la salud y de la gratuidad de la enseñanza. Mi pregunta es: ¿Por qué no pusieron que salud y enseñanza serían honorarias? ¿Será porque gratis y honorarios no son sinónimos? El diccionario es claro y las palabras están dichas y escritas. Ahora si usted cree que estas palabras quieren decir lo mismo cuando vaya a cobrar sus honorarios por un trabajo y el otro no le pague, no se caliente, porque es lógico: no se puede pagar lo que es gratis. ¿Vio a qué extremo puede llegar una errónea interpretación?
Sueldos y viáticos no son la misma cosa. Pero a mí como ciudadano me preocupa hondamente cómo se ha venido tratando el tema viáticos a los ediles desde hace muchos años. No se ha tratado desde el punto de vista institucional, ni político ni ético, si no del supuesto interpretativo (para mi entender y analizar incorrectamente de un asunto no prohibido constitucionalmente. En mi modesta percepción, este es un asunto de la mayor importancia, porque su discusión pública involucra el prestigio, el desprestigio de uno de los órganos de gobierno más representativos de la democracia. Me parece antojadizo como sostienen más de uno que en su momento el pueblo votó (recuerdan) en una elección nacional por o contra los viáticos o sobre lo que quiere decir la palabra honorario. Está claro en los diccionarios, por eso yo creo que hacer caer y empobrecer, notablemente la dialéctica hasta el extremo de confundir que honorarios y viáticos son el corazón de una elección democrática. En algún caso, al hacerse público el dictamen del Tribunal de Cuentas me sorprendió la definición que hace sobre el tema de los viáticos, al basar su conclusión en la doctrina laborista para acordar sobre la Junta Departamental, que es un órgano de gobierno. Yo sostengo, porque así me parece, que como la Junta Departamental no es una empresa o taller y sus ediles no tiene una relación obrero-patrono ni son empleados ni reciben salario, la función constitucional de los ediles es político-gobernante y no laboral; elegidos para que su actividad se cumpla a lo largo y ancho de cada departamento. Desde su punto de vista como trabajadores asalariados, que los ediles no lo son y hasta ahora su tarea no ha sido cuantificada específicamente por ninguna doctrina resultante de una función constitucional; tanto en cambio, ven la tarea de los ediles como si fueran integrantes de una comisión de fomento, trabajando gratis y cuando le sobra tiempo.
Los trabajadores saben lo que es un viático. Pero los ediles, que no tienen sueldo, igualmente están obligados a cumplir la función de honor por integrar uno de los órganos de gobierno departamental (art. 262). Todos tienen derecho a polemizar sobre el viático a los ediles. Si es mucho o es poco, pero siempre teniendo presente aquello de que la Constitución no prohibe, lo que manda el idioma y la percepción objetiva sobre lo que involucra el asunto, incluso comparado con cualquier otro. Yo creo que el viático a ediles se contrapone enérgicamente a todo concepto exclusivista o aristocrático porque si no los ediles pobres, también representantes del pueblo, trabajadores, changadores o desocupados, no podrían cumplir con sus funciones para la que fueron elegidos. Sería funesto que alguien llegue a admitir tristemente, que solo los que tienen personalmente medios abundantes deben ser los que tienen derecho a gobernar porque cuenta con recursos propios. Es de esperar que de una vez por toda, la clase política trate este tema definitivamente como tiene que tomarlo, porque no hay tiempo para perder, no se puede hacer ningún alto en la tarea que hay por delante ante las realidades en que vive mucha gente (realidad les guste o no heredada). No vaya a creer el ciudadano que los problemas son porque sus ediles reciben un modesto monto para poder hacer la tarea que le encomendaron, o que esos problemas van a desaparecer mágicamente el día que los ediles sean gratis, o que haciendo de las Juntas Departamentales más exclusivista, rebajando el número de integrantes, vamos a salir de todos los problemas que tenemos como pueblo.
No vayan a creer eso porque sería caer tras una oscura cortina intelectual que induce, o puede inducir, a engañar u ocultar dónde está el origen de la causa y los efectos sobre el pueblo. Como ciudadano y ex edil siempre di la pelea (que otros no quieren dar me parece), a consideración pública sobre el tema viáticos que ha sido puesto como el de mayor importancia, cuando en realidad debió ser tratado y ubicado en su justo lugar político, constitucional y ético. Si el debate se abriera (como tiene que ser) reconoceré y defenderé con pasión el derecho a la discrepancia con mi pensamiento porque la dialéctica de los puntos divergente acercan la verdad y elevan el interés general sacudiendo la modorra empobrecedora.
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