EDITORIAL

Gol en contra

Martes 02 de septiembre de 2008 | 1:14
  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

Lo ocurrido el pasado domingo en el Parque Central, cuando el juez Líber Prudente no dio inicio al partido porque Nacional no ingresó en hora a la cancha, terminó en una verdadera vergüenza colectiva.

Agresiones, insultos, pedreas, manijas fanáticas contra un funcionario del fútbol que aplicó el reglamento, pudieron ser el escenario de una jornada trágica que por suerte no lo fue.

Prudente aplicó rigurosamente el reglamento, cuando quizás otros de sus colegas no lo habían hecho antes. Por eso no hay nada censurable contra él, desde el punto de vista de la institucionalidad deportiva.

Todos sabemos que la aplicación de la ley debe tener una sola lectura, pero también hay derecho a exigir a los magistrados de pantalón corto y pito en la boca, que la misma sea aplicada con flexibilidad de acuerdo a las condicionantes del entorno.

Si seguimos viendo al fútbol como un concurso de ejercicios físicos colectivos ­donde sólo compiten dos equipos conformados con once jugadores­, sin darnos cuenta de que en este espectáculo se juegan millones de dólares, el futuro de muchos jóvenes y se expresan las miserias humanas más primitivas, podemos caer en el “error de Prudente” y terminar, como sociedad, haciéndonos un gol en contra. Por lo menos esto es lo que ocurre en nuestro fútbol profesional desteñido triste, mediocre y violento.

Nos solidarizamos con los periodistas que fueron agredidos y no sólo porque son periodistas, sino también y fundamentalmente porque son seres humanos que tienen el derecho a ganarse en paz la forma de solventar sus vidas.

Lo que no podemos permitir es que una manifestación de violencia imprevista, se trate de utilizar con fines políticos y contra el Ministerio del Interior, encargado de la seguridad pública. Cuando nadie en su más sano juicio podía prever tanta tontería.

El problema de la violencia en el fútbol es estructural, viene de lejos, y dicen muchos actores periodísticos que los responsables están identificados.

Si esto es así, si se tiene claro cuáles son los túneles secretos de la violencia en el entorno del fútbol, sería bueno preguntarse por qué predomina una especie de pacto de silencio, que nos hace recordar al que aún sufrimos (cada vez menos) cuando se trata de conocer los secretos de la impunidad en materia de violación de los derechos humanos.

Si realmente se quiere erradicar la violencia, que nunca es válida ni cuando a un juez le falta cintura para tomar una medida drástica, hay que saber que llegó la hora de hablar y de señalar a los presuntos culpables.

Hay que recuperar al fútbol para que sea una nueva fiesta. Por eso hay que derrotar a los impunes organizados para alterar la vida pacífica de una sociedad que quiere convivir y no confrontar por cosas inútiles.

  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

OTRAS NOTICIAS EN LARED21

    Comentarios


    Sabado 11 de Febrero, 2012
    Montevideo, UY
    Parcialmente nublado, 22 °C