Estrés médico o el sueño del pibe
Días pasados, leyendo un titular de un matutino »Los médicos se cansaron del multiempleo», no pude menos que sonreír. Porque desde hace muchos años a los galenos nadie los obliga al multiempleo sino que, por el contrario, ellos se lo buscan en tren de generar más e importantes ingresos. Mientras eso sucede, los recién recibidos se las ven en figurillas para insertarse en alguna mutualista u organismo oficial, debiendo los primeros años conformarse con lo que en la jerga de la profesión se define como «trabajo de zafra», es decir, el que aparece cuando los médicos hace tiempo en actividad, se toman su licencia anual. Ese es el momento en que los «nuevos» consiguen una inserción laboral temporaria que les permite ir «tirando».
Quienes durante muchos años, al margen de la actividad periodística hemos estado ligados a la asistencial, comprobamos hasta hoy casos de facultativos que trabajan en más de tres o cuatro mutualistas. Que incluso están ligados al Presupuesto nacional o de entes del Estado en determinados organismos y aún les queda tiempo para atender pacientes en forma particular y hasta trabajar como deportólogos en clubes de fútbol. No voy a nombrarlos, obviamente, pero conozco muchos casos de este tipo y no veo a ninguno, por más estresado que esté, que largue alguno de sus puestos, lo que de paso le allanaría el camino para insertarse a jóvenes colegas egresados de la Facultad de Medicina.
Días pasados, con un traumatólogo amigo, le planteaba a este en serio y en broma su situación personal: «Estás en el Banco de Prótesis, en un organismo estatal, en La Española, en el Casmu y en Médica Uruguaya, con lo cual pienso que juntás por lo menos alrededor de 200 mil pesos mensuales. Sin embargo hay decenas de recién recibidos, incluso muchos con el posgrado hecho, que siguen haciendo changas mientras los estresados como vos no dejan ni un cargo libre!». Y aunque a muchos médicos les duela o provoque bronca esta realidad, la misma es irrebatible aunque del tema nunca se ocupó a fondo el Sindicato Médico del Uruguay, siendo que hay profesionales que sin trabajo a la vista andan a veces manejando taxis, dedicados al teatro o realizando las más variadas tareas ajenas a la medicina, como forma de supervivencia. ¿O no?
Se afirma que los médicos quieren concentrar su trabajo en un solo lugar. Eso, entre nosotros, es «el sueño del pibe». Porque es obvio que ninguna mutualista les va a pagar una remuneración mensual tan exorbitante como para que puedan mantener un tren de vida adecuado, manteniendo una familia tipo, un auto de valor medio, la adquisición de publicaciones y libros generalmente caros y otros gastos que evidentemente no son los de un obrero de la construcción o un empleado público o privado cuyo sueldo mensual no supera los diez o quince mil pesos. Lo de trabajar en una única corporación médica, en los tiempos que corren, no pasa de ser una utopía. ¿O no?
Un prestigioso y querido facultativo al que conozco de muchos años, cuya idoneidad valoramos, aunque no tenemos duda de que está evidentemente peleado políticamente con el actual gobierno, en nombre de las sociedades anestésico-quirúrgicas afirmó el otro día que reducir el multiempleo requiere mejoras en las instalaciones y una nueva organización a fin de brindar una asistencia eficaz. De acuerdo. Pero el talentoso cirujano sabe que desde hace muchos años el estado calamitoso de algunos hospitales públicos y privados, sobre todo públicos, es una «herencia maldita» para el actual gobierno; ¿o acaso el cuadro horripilante hace pocos años visto en el «Pasteur», en el «Pereira», en el «Maciel», etc., no viene de muy lejos sin que los gobiernos o ministros de Salud Pública respectivos, poco o nada se preocuparan por cambiarlo. ¿Qué eran el Vilardebó o la Colonia Etchepare sino un infierno? ¿Quiénes dejaron venir abajo al Clínicas, que felizmente ahora gracias a la ayuda de Chávez y al esfuerzo de muchos incansables profesionales lenta pero firmemente viene resurgiendo? ¡Vamos, querido amigo! Esa desidia corre por cuenta de los gobernantes de turno de viejos tiempos, entre los que estaban los de su partido (y por años el mío), ¡el de los blancos!
Es probable que haya médicos, como hay simples obreros o empleados estresados por exceso de labor, guardias, horas extra o lo que sea. Pero en el caso de los médicos, la voracidad por ampliar ingresos comparada con la de aquellos otros, es no sólo mucho mejor remunerada sino descomunal. Lindo sería que el SMU arengara a sus asociados a dejar el multiempleo y quedarse únicamente con un par de actividades. De seguro que al Dr. Toledo más de uno, decenas o cientos, como en el cuento de aquel famoso general brasileño que daba órdenes absurdas, sus «soldados» le contestarían: «¿Tan temprano y mamado, Alfredo?».
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