EDITORIAL

Bolivia: la derecha no acepta que perdió

Martes 26 de agosto de 2008 | 1:49
  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

Bolivia está en permanente tensión. Ahora la derecha opositora está realizando cortes de rutas, por donde se transita para trasladarse a Paraguay o Argentina. No son acciones de envergadura, pero puede ser un ensayo para aislar a Bolivia y a su presidente, Evo Morales.

El reciente referéndum mostró a Morales con un amplio respaldo popular a nivel nacional: obtuvo el 67%. Pero a la vez logró el 80% en el altiplano, ganó en Pando, empató en Tarija y sacó el 44% en Santa Cruz.

La derecha quedó concentrada en los departamentos de la Media Luna y su respuesta fue inmediata y seriada, dentro de una estrategia separatista: una huelga de hambre mediática y un paro impuesto por las bandas fascistas de la Unión Juvenil Cruceñista, que pretenden la “limpieza étnica” de la región. La ida es provocar para que haya una polarización entre campesinado y sectores populares periféricos contra terratenientes y empresarios, capas urbanas medias y altas.

La estrategia separatista no tiene posibilidades de éxito, en lo inmediato, porque los países limítrofes con Bolivia apoyan a la democracia boliviana y a Evo Morales. Pero no quiere decir que la derecha no está en condiciones de establecer el caos en esa sociedad.

A comienzos de los 70, Bolivia fue el punto de confluencia y de decisión de América Latina. La insurrección popular que llevó al poder al general Torres, consolidó el auge de los procesos sociales del Cono Sur.

La confrontación política en Bolivia fue compleja e intensa y el desenlace -derrocamiento de Torres, fascismo y represión de Banzer- coadyuvó a la derrota popular, las masacres y las criminales dictaduras militares de Chile, Uruguay y Argentina.

La desesperación de la oligarquía puede llevar a Bolivia a la guerra civil. Tampoco parece cercana la posibilidad de un reencuentro nacional en el que todos los actores políticos, sociales y económicos logren un consenso para establecer los términos finales de una nueva Carta Magna boliviana. Por eso hoy está en juego la institucionalidad y gobernabilidad del país andino.

A la vez no debe sorprender que en Venezuela se haya generado una tensa situación entre indígenas y ganaderos que provocó una muerte en el estado venezolano de Zulia. El presidente Hugo Chávez se vio obligado a movilizar al general Jesús González, jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Bolivariana e integrantes de la comisión de Demarcación del Instituto Nacional de Tierras, para negociar entre los ganaderos y los caciques indígenas.

Chávez marcó fuerte la cancha: “Entre los hacendados e indios, este gobierno está con los indios, no hay duda de ningún tipo, señores finqueros (…) tienen que demostrar que las tierras que tienen son suyas”.

Aún falta mucho para consolidar la democracia en algunas zonas de nuestra América del Sur: Bolivia y algunos hechos que ocurren en Venezuela son ejemplos preocupantes de ello. Las derechas, una vez más, juegan fuera de la institucionalidad, con la complicidad de las derechas institucionales de otros países latinoamericanos.

  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

OTRAS NOTICIAS EN LARED21

    Comentarios


    Domingo 12 de Febrero, 2012
    Montevideo, UY
    Despejado, 17 °C