Llueve sobre mojado

Es posible que para el lector sea tedioso volver sobre cifras de empleo y desempleo.

Sin embargo, a la sensación de crisis que venimos sintiendo desde hace varios años, a fines de diciembre el INE le agregó el rigor de las estadísticas.

Ninguno de los indicadores del período agosto-octubre 2000 es positivo comparado con el mismo trimestre de 1999. Esto que en sí mismo es malo, resulta mucho peor si puntualizamos que dicho año no se caracterizó por ser bueno.

Según el INE, bajó la tasa de empleo tanto en Montevideo como en el Interior, o sea el porcentaje de ocupados respecto a la población de 14 años o más.

También bajó el ingreso real medio de los hogares, así como el salario real en el curso de 2000.

Solo se mantuvo estable la duración promedio del desempleo: casi ocho meses, de los cuales el Seguro por Desempleo cubre (en forma insuficiente) seis meses solamente.

Lo que sí aumentó es la tasa de desempleo. Se la mire por donde se la mire: subió en el Interior y en Montevideo, subió para los hombres y para las mujeres, para los jóvenes y para los adultos, para la construcción, la industria manufacturera, el comercio, la banca, los servicios, etc.

¡Un verdadero desastre!

Porque un aumento de un 3% de la tasa de desempleo implica alrededor de 40.000 uruguayas y uruguayos más sin trabajo y un grave perjuicio para el entorno familiar y social.

Frente a esta aguda crisis del empleo y del trabajo, en forma jocosa y poco seria, el primer mandatario nos sugiere mirar «hacia dónde se van nuestros jóvenes».

Pues en su opinión, se van hacia países con «economía abierta» como Estados Unidos.

Esto nos lleva a reflexionar sobre algunos datos referidos al país del norte.

Según un medio de prensa local, a pesar de la prosperidad que ha vivido Estados Unidos en la última década, aumenta la pobreza… En sus informes de Año Nuevo, tres organizaciones de beneficencia coincidieron en que el hambre y la falta de vivienda y trabajo se han incrementado.

La agencia Caridades Católicas de EEUU, la mayor del país, asiste a más de 6 millones de personas. Es así como suena: esta agencia atiende a la población de tres Uruguay que están sumidos en la pobreza. ¡Esto en el país más rico del mundo!

El presidente de esta organización de caridad afirma que debería haber leyes que garanticen un salario que permita la supervivencia y más vivienda asequible.

Por otro lado, el informe anual de la Conferencia de Alcaldes de EEUU indica que durante 2000 aumentó un 17% la necesidad de servicios para personas con hambre y sin vivienda.

Esto «pinta» un panorama muy preocupante: nuestros actuales gobernantes no solo están empeñados en continuar con los lineamientos económicos del gobierno del Dr. Sanguinetti, que fue continuador del Dr. Lacalle, que fue continuista del Dr. Sanguinetti, que fue fiel continuador de la política económica de la dictadura, sino que nos proponen un norte donde a la vez que aumenta la riqueza, concomitantemente crece escandalosamente la pobreza.

Ese no es el Uruguay que desean las uruguayas y uruguayos.

Y no solo no lo deseamos, sino que estamos empeñados en construir un país solidario, con justicia social, pese a quien pese.

*Representante del PIT-CNT en la Junae  

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