Más audacia y realismo en la elaboración del tránsito

Este gobierno será calificado formalmente en las próximas instancias electorales en función de su obra y, además, de la precisión que pueda agregar a su programa la fuerza política en la cual se sustenta. Hay una suerte de continuidad entre lo que se ha realizado y lo que debe hacerse en procura de avanzar en ese territorio tan deseado como escabroso de la justicia y la inclusión social. Pero esa continuidad debe ser profundamente creativa. No puede ser mecánica ni clemente con lo hecho.

De alguna manera, la izquierda en el gobierno ya ha logrado concretar algunas variantes de política funcionales con las corrientes de la filosofía política que representa. Que se diferencia nítidamente de aquellas corrientes más inclinadas ­honestamente o no­ a creer en encares más pasivos de la política. En ese camino, la izquierda ha podido conformar una serie de cambios que ya delinean un camino avanzado de un programa que, vale recordarlo, sigue siendo un programa en construcción. Asumiendo la obligación de articular políticas concretas desde esa articulación de la acumulación histórica y las necesidades prácticas frente a un mundo nuevo, la izquierda ya ha tomado riesgos inéditos. El liberalismo tiene sus riesgos, pero también el intervencionismo que procura una inclusión más acelerada los tiene. La izquierda se halla ahora frente a uno de esos riesgos: el de adaptar y mejorar el mayor intervencionismo de estos años, adaptándolo a las exigencias de un mundo en el cual la práctica de la política requiere la misma pasión pero ahora, también, grados de profesionalidad extrema,

Aquella acumulación histórica de la que es tributario el pensamiento de la izquierda en el gobierno ha sido revisada y expuesta a críticas de toda naturaleza. En eso la izquierda debería sentirse más fuerte que el resto de las fuerzas políticas. Estas no han podido ni querido confrontar lo que han hecho con sus propias fuentes de inspiración política y filosófica. Es notorio que la principal debilidad de los partidos tradicionales no tiene que ver sólo con su incapacidad para enfrentar crisis naturales. Han sido más ineficientes: han renunciado a revisar con valentía lo que estaban haciendo. Los ha ganado el mecanicismo y la confrontación por el poder mismo. En consecuencia se han descalificado inhibiendo el propio desarrollo capitalista. Y se han cerrado en tanto la vía en torno a la cual pudieran haber ensayado ahora promesas más ambiciosas y creíbles.

Que Uruguay no acepte el liberalismo económico no es sólo la derrota de una confrontación discursiva con las corrientes más vinculadas al intervencionismo. Es, esencialmente, una debilidad derivada de esa negativa permanente de las colectividades tradicionales a contrastar, a trabajar intelectualmente en esos tránsitos, a padecer la debilidad transitoria de la duda y sus angustias.

Por todo esto es preciso imprimirle a la discusión del programa de la izquierda un sentido de profundo realismo. Ese tránsito hacia un nuevo período y esa eventual oportunidad de un nuevo mandato están llenos de riesgos; para ella pero sobre todo, para el país. Los riesgos menos gravosos tienen que ver con lo que haga el otro, la oposición. El riesgo mayor es el de la celebración mecánica de lo realizado. Que no es poco pero que sólo valdrá recreado en esa construcción de un tránsito inteligente.

No es el momento de enumerar todos los ejemplos de los riesgos que supondría ese tránsito mecánico, Pero hay temas urgentes, que se le están escapando de las manos a la izquierda pese a todo el esfuerzo que parte de ella realiza para resolverlos. Uno de los ejemplos es el de la política exterior y comercial. El país necesita otro sitial para la discusión de los temas internacionales. Allí, en la frontera se juega casi todo lo que tanto costó restablecer y construir adentro. Uruguay logró sentarse en el Green Room ginebrino como no lo había logrado en Hong Kong un año antes. Empero, esa estrategia internacional, sus claves y códigos, sus enseñanzas, sus oportunidades y obligaciones permanecen demasiado lejos de la agenda principal de la política y el programa.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje