Desaparecidos: el manejo cuidadoso de la información es una obligación de todos

La divulgación de algunas informaciones –o de trascendidos– que remiten a la situación de ciudadanos uruguayos que figuran en las listas de detenidos-desaparecidos ha provocado fundada preocupación y algunas correctas rectificaciones por parte de un matutino.

No obstante la pertinente corrección, la repercusión oral, sobre todo en informativos radiales y de televisión, de las inflexiones que inducían al error, genera, en este como en otros casos, zonas de confusión e incertidumbre en muchas personas.

Algo análogo ocurre cuando se sostiene que «se habría aclarado la situación de un ciudadano que, figurando en las listas, no está realmente desaparecido», sin nombrarlo.

Así enunciada, la «información» (que en realidad es solo el anticipo de un informe) podría conducir a la deslegitimación de la totalidad de las listas publicadas desde hace más de veinticinco años por parte de las víctimas, de los familiares y de los organismos defensores de los derechos humanos como Amnesty, el Serpaj, las organizaciones sindicales, el Sersoc, el Ielsur, entre otros.

Esta labor, difundida contra viento y marea por la prensa independiente que, como LA REPUBLICA, no se somete a la férula del poder, fue durante decenios la única voz y la única conciencia vigilante ante los atropellos y los silencios del terrorismo de Estado.

Nadie puede olvidar estos hechos.

Nada de lo que se emprenda ahora, con la mejor voluntad, puede pensarse como partiendo de cero.

Los errores en que puedan haber incurrido las víctimas o los organismos deben ser corregidos y superados. Por el bien de la verdad. Y en consideración a las propias víctimas y sus familias.

Pero las imperfecciones de una lista o de una denuncia no pueden ser el centro, y, a veces, escuchando a algunos protagonistas, pareciera que el único centro, de los temas que se le trasladan a la población.

El llamado insistente a la discreción no puede trabajar para sobreponerse al más que humano derecho a la indignación.

Es un capítulo distinguido de la historia reciente de la patria el hecho de que mientras algunos formaban parte de la interminable cadena de complicidades del Estado terrorista, emitiendo, por ejemplo, los dictámenes forenses que los militares pedían para sobre ellos tejer sus mentiras, había uruguayos que asumían actitudes de dignidad y solidaridad con los perseguidos, los torturados y los presos. Entre los pescadores de Castillos ahora hemos visto reiterada esta actitud.

La verdad por la que luchamos contiene, también, un homenaje a esos otros uruguayos de la desobediencia, a esos orientales de la rebeldía civil, que finalmente contribuyeron en forma decisiva a la derrota de la dictadura.

Este conjunto de factores exige a todos un tratamiento cuidadoso de la información sobre estos hechos del pasado, que no puede ser genérica ni imprecisa.

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