Fidel, el partero de la historia
Ayer Fidel cumplió 82 años de edad, cuidando su salud y hasta su coquetería. Porque Fidel no sólo es una de las figuras más importantes del Siglo XX, sino que además es un coqueto, en el mejor sentido de la palabra.
Por ser coqueto muestra que es una personalidad que sabe de la importancia de su imagen, de su presencia y de sus ideas. Fidel no es sólo su pensamioento, sino también su voz y su prestancia física.
Casi no se muestra en público, pero sigue mostrando sus ideas en público. Por eso cada 24 horas – un poquito más, un poquito menos-, lanza sus reflexiones siempre polémicas, en su gran mayoría atinadas, debatiendo con las fuerzas retrógradas del mundo no sólo para vencerlas, sino para que en ese mismo acto se logren nuevas ideas, nuevas formas de pensamiento y de acción.
Para millones de seres humanos en el mundo, particularmente para los latinoamericanos y caribeños, Fidel Castro es parte de la mejor historia viva de la incansable lucha de nuestros pueblos por encontrar caminos de independencia y de soberanía.
Fidel camina viejo y él lo sabe, como lo saben todos los octagenarios. Como lo sabremos todos si es que llegamos a esa edad.
Pero sigue pensando joven. Es el mismo muchacho rebelde del movimiento estudiantil cubano, es el mismo revolucionario que le gritó en la cara al imperialismo de Estados Unidos «Socialismo o muerte», es el mismo estadista que supo surgir de la incertidumbre cuando cayó el socialismo real y la Unión Soviética, su principal aliada y su principal mercado.
También, en una determinada etapa de la sociedad cubana, la URSS fue su principal referente.
Es impensable la historia progresista de América Latina sin Fidel Castro. Es impensable, además, que los pueblos del sur del Río Bravo estén transitando por el camino del progresismo, sin aquel grito de dignidad que fue Cuba desde la gesta de la revolución, que fue una verdadera partera de la historia,
Su pueblo, diverso y contradictorio, lo recordó ayer con alegría y profundo respeto. Fue así que recibió las felicitaciones de los niños cubanos, que desde edificios públicos, campamentos, campiñas y otras instalaciones cantaron «¡Felicidades, Fidel, en tu día!».
La ceremonia más vistosa estuvo a cargo de los babalaos yoruba, quienes aprovecharon para rogar por la salud del líder revolucionario, por su enfermedad acontecida dos años atrás.
Ayer Fidel recibió el mejor regalo: el equipo de béisbol de Cuba le ganó al de Japón, 4 a 2, y va por la medalla de oro.
Cuba sigue compitiendo en deporte, en salud, en educación y en solidaridad. Y detrás de cada obra está la ética y la firmeza de Fidel. Que nadie lo dude.
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